lunes, 11 de mayo de 2015
Estudio bíblico de Jonás 2:7-3:2
estuvimos considerando la oración del profeta realizada cuando se encontraba en el vientre del pez. Llegamos hasta el versículo 6 de este segundo capítulo. Nuestro último comentario fue que para nosotros es importante tener en el Antiguo Testamento un libro que señale hacia la resurrección del Señor Jesucristo. La resurrección es una de las dos columnas de nuestra salvación, sobre la cual se apoya el arca de la iglesia - estas dos columnas son la muerte de Cristo, y la resurrección de Cristo. Ambas realidades fueron enseñadas en el Antiguo Testamento, y este libro de Jonás, que estamos estudiando, ilustra la resurrección del Señor Jesucristo.
Leamos ahora el versículo 7 del capítulo 2, que dice lo siguiente:
"Cuando mi alma desfallecía en mí, me acordé del Señor, y mi oración llegó hasta ti, hasta tu santo Templo."
Una explicación normal aquí nos diría que cuando aquel hombre fue tragado por el pez, estaba muy asustado, e inmediatamente comenzó a clamar a Dios para que le librara, al ver que se estaba deslizando hacia el estómago del pez.
Y nos dijo que su alma desfallecía. No creemos que hayan pasado más de 5 minutos antes de que Jonás perdiera el conocimiento, pero antes de quedar inconsciente, pudo decir Me acordé del Señor. Fue entonces, en ese mismo momento, en que él debió pronunciar su oración. No vemos razonable que él pronunciara esta oración al tercer día de encontrarse dentro del pez, después de haber hecho un examen de conciencia y sentido la convicción de su necesitad durante los dos días anteriores. Jonás se sintió hundido en las aguas y después dijo que su alma desfallecía, lo cual indica que perdió el conocimiento dentro del pez.
Y después le dijo Jonás al Señor y mi oración llegó hasta ti, hasta tu santo templo. Antes de perder el conocimiento y enfrentarse con la cercanía de la muerte, este hombre ya había abierto su corazón en oración ante Dios.
Entonces Jonás hizo una observación, que constituye una de las máximas que podemos encontrar en la Palabra de Dios. Leamos el versículo 8 de este segundo capítulo:
"Los que siguen vanidades ilusorias, su misericordia abandonan."
Hemos tratado de obtener una buena explicación de este versículo. Este es uno de los grandes principios de las Sagradas Escrituras. La vanidad no es otra cosa que vaciedad. Jonás estaba hablando aquí de aquellos que concentran su atención en aquello que está vacío, aquello que es vano, inútil, aquello que es simplemente un sueño, y que no va a suceder. Jonás lo llamó vanidades ilusorias. Dijo que abandonaban la única misericordia que podían recibir. Jonás estaba clamando al Dios vivo y verdadero. Ya no era el profeta que le ponía mala cara a Dios, apresurándose a huir a Tarsis, siguiendo la dirección opuesta porque odiaba a los habitantes de Nínive y no quería que se salvaran. En estos momentos estaba enfrentándose con la realidad. Estaba tratando con el problema de forma directa. Y todo era muy real en el vientre de aquel pez. El profeta fue consciente de que tenía que arreglar directamente sus asuntos con Dios. Estaba apelando a El, a Su misericordia, y encontró que el Señor era compasivo con él.
Así que Jonás clamó a Dios y después mostró su gratitud diciendo lo que leemos en el versículo 9 de este segundo capítulo:
"Mas yo, con voz de alabanza, te ofreceré sacrificios; Cumpliré lo que te prometí. ¡La salvación viene del Señor!."
Aquí le vemos prometiendo ofrecer sacrificios y canciones de gratitud. Estimado oyente, no creemos que usted y yo podamos imaginar los sentimientos de gratitud que estaban en el corazón de aquel hombre, en su vida, cuando el pez lo vomitó en tierra firme. Hasta esos momentos su vida había sido un verdadero desastre. Pero el elevó su voz a Dios con gratitud por haberle arrancado de las garras de la muerte.
Y dijo además, que cumpliría lo que había prometido. ¿Y sabe usted qué había el prometido? ¿Puede imaginarse qué era? Antes había resuelto no ir a Nínive, pero había cambiado su forma de pensar. En realidad, Dios se la había cambiado y en aquellos momentos estaba dispuesto a dirigirse hacia Nínive.
Estimado oyente, el Señor también tiene que tratar con muchos de nosotros de esta manera. Quizás no se trata pruebas como las de Jonás, pero nos envía otras cosas, por las cuales no podemos echarle la culpa. Debemos aprender las lecciones que El tiene para nosotros a través de los métodos que El quiera usar, y tenemos que estar preparados para decir lo mismo que dijo el profeta. Debemos estarle agradecidos por permitir que ciertas experiencias nos prueben y nos enseñen lecciones que aun no habíamos aprendido, sabiendo que cuando El lo considere oportuno, podrá librarnos de ellas. Entonces, podremos hacer promesas a Dios, podemos prometerle que vamos a entregar el resto de nuestra vida, por ejemplo, a difundir la Palabra de Dios y a servirle de cualquier otra manera. Así, podemos comprender por qué Jonás le hizo esta promesa a Dios. Se mostró dispuesto a obedecer a Dios y a hacer lo que El quisiera que hiciese. Estaba preparado para ir a la ciudad de Nínive.
Ahora destacamos la frase La salvación viene del Señor. Según nuestra opinión, esta es la declaración más importante que encontramos en el libro de Jonás. Creemos que es muy importante. Al decirle a Dios Cumpliré lo que te prometí. La salvación viene del Señor él estaba hablando de liberación.
Acerca de esto necesitamos destacar algunas cosas. La salvación es la obra de Dios realizada para nosotros. No será nunca una obra del hombre para Dios. Estimado oyente, Dios no nos puede salvar por nuestras propias obras, porque lo único que podemos presentarle a él es imperfección, y Dios sencillamente no acepta la imperfección. Y nosotros somos incapaces de presentarle la perfección. Si nuestra salvación dependiera de nosotros o de nuestras obras, si dependiera de algo que hiciéramos, nunca podríamos ser salvos. En primer lugar, somos pecadores perdidos, muertos espiritualmente en nuestras transgresiones y pecados. Si nos ha de llegar la liberación, tendrá que venir a nosotros como le llegó a Jonás, que estaba en una condición de muerte y sin ninguna esperanza dentro aquel pez. Si Jonás había de vivir, si iba a ser usado por Dios (e iba a ser usado), sería porque para él, y para nosotros, la salvación tendría que provenir del Señor. Y si usted ha de ser salvo, lo será porque la salvación proviene del Señor.
La salvación es un hecho inigualable, extraordinario y de tal magnitud, que puede expresarse en tres tiempos. Por ejemplo, diríamos "Yo he sido salvo" (tiempo pasado); "Estoy siendo salvado" (tiempo presente); y "seré salvo" (tiempo futuro). Así que la salvación es la obra de Dios desde el principio hasta el fin. Veamos por unos momentos lo que la Palabra de Dios dice al respecto.
(1) Veamos el tiempo pasado: "yo he sido salvo". El Señor Jesucristo dijo, en el evangelio de Juan, capítulo 5, versículo 24, El que oye mi palabra y cree al que me envió tiene vida eterna, y no vendrá a condenación, sino que ha pasado de muerte a vida. En el momento en que usted confía en el Señor, tiene vida eterna. Para aquellos que hoy son cristianos, este hecho tuvo lugar en el pasado. Si en algún momento del pasado usted confió su vida a Cristo, esa fue totalmente Su obra - porque usted confió en lo que El hizo a favor suyo. Como también dice en el evangelio de Juan, capítulo 3, versículo 36, El que cree en el Hijo, tiene vida eterna. Usted recibió esa vida al confiar en Cristo. Usted no hizo nada al respecto, nada en absoluto. El le ofreció la salvación como un regalo. Como dijo el apóstol Pablo en su carta a los Romanos, capítulo 6, versículo 23, la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, Señor nuestro. Por ello, cada cristiano puede decir "yo he sido salvado". ¿Y cómo ha sido salvado? Confiando en Cristo y en Su obra. Y todo ello fue, 5nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, como también dijo el apóstol Pablo en su carta a Tito, capítulo 3, versículo 5.
(2) Veamos ahora el tiempo presente, "yo estoy siendo salvado".Es que Dios no ha terminado con nosotros. Tiene intención de continuar Su obra en nuestras vidas. Se nos ha dicho ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, 13porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad (como leemos en la carta a los Filipenses capítulo 2, versículos 12 y 13). Bueno, usted no puede realizar obras para Dios hasta que El haya actuado primero en usted. El Apóstol Pablo pudo decir en su epístola a los Efesios, capítulo 2, versículo 8: Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios. No por obras, para que nadie se gloríe. Esta fue una gran conclusión. Pero los apóstoles no se detuvieron aquí, y el apóstol continuó diciendo en el versículo siguiente, pues somos hechura suya. ¿Nosotros somos obra de su mano, creación Suya? Sí, estimado oyente. Se nos ha dado una nueva vida. Y Pablo añadió creados en Cristo Jesús para buenas obras. Así que ahora, por el poder del Espíritu Santo, como hijo de Dios, el hijo de Dios ha de producir fruto. Y en Juan capítulo 15, versículos 1 al 5, el Señor dijo que quería que produjéramos mucho fruto. Y el apóstol Pablo, también escribió en su carta a los Gálatas, capítulo 5, versículos 22 y 23. 22Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, 23mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Todas estas obras de la gracia de Dios son obra Suya, y El quiere producirlas hoy en usted.
Usted y yo deberíamos estar creciendo en gracia y en el conocimiento de Cristo. Así es que, yo estoy siendo salvo. Debería ser un mejor creyente hoy de lo que fui el año pasado. A veces nos desanimamos un poco en este proceso. porque en general, muchos nos parecemos un poco ese gato famoso que subía por un palo durante las horas del día, pero que se resbalaba hacia abajo durante la noche, más de lo que había subido durante el día. A algunos les parecerá que no han llegado muy lejos pero, no obstante, ha habido algún crecimiento espiritual. Pero que nadie se considere totalmente satisfecho de sus progresos, porque El aun no ha terminado Su obra en cada uno. Así, la salvación viene del Señor.
(3) Finalmente, veamos el tiempo futuro: "yo seré salvo". Llegará un día en que yo seré salvo. El Apóstol Pablo le dijo a ese joven predicador llamado Timoteo, en su Segunda carta a Timoteo, capítulo 3, versículo 16: 16Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia, Y así, cuando el apóstol le estaba hablando de las Sagradas Escrituras, también le dijo, en el versículo anterior las cuales te pueden hacer sabio para la salvación. Como Timoteo ya era salvo, ¿qué quiso decir Pablo cuando le dijo estas palabras? El quiso decir que las escrituras sagradas capacitarían a Timoteo para crecer espiritualmente y capacitarlo en su vida para Dios.
Pero aun cuando lleguemos al final de la vida, no podemos considerarnos completos. El gran predicador, Dwight L. Moody, solía citar la frase de otro predicador, que dijo: "El mundo aún tiene que ver lo que Dios puede hacer con un hombre que se entregue completamente a él". Y Dwight Moody - era joven en aquella época- se dijo a sí mismo: "Por la gracia de Dios, yo seré ese hombre". Pero en los últimos días de su vida, cuando estaba muriendo, Moody dijo: "yo quería ser ese hombre, pero aun es cierto que el mundo aun tiene que ver lo que Dios puede hacer con un hombre que se entregue completamente a El".
Así que, nadie debería desanimarse. Porque, como bien dijo el apóstol Juan en su primera carta, capítulo 3, versículo 2, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando Él se manifieste, seremos semejantes a Él, porque le veremos tal como Él es. Nosotros le veremos a Él algún día y entonces, seremos como Él es. Pero hasta entonces, muy probablemente, no nos vamos a parecer mucho a Él. Quizás algunos consigan parecerse más a El, y otros no. Pero en aquel día sí que seremos semejantes Él y los creyentes se deleitarán contemplándole a El, y contemplándose los unos a los otros. Cada uno verá que todos lo aman, y que él ama a todos los demás.
Así que la afirmación la salvación viene del Señor, fue una declaración extraordinaria, y se encuentra en el Antiguo Testamento, y en este libro de Jonás. Y usted ya sabe cuándo aquel profeta aprendió esta realidad; cuando fue tragado por el gran pez y después, cuando fue vomitado en la costa. Entonces sí pudo pronunciar esta verdad con verdadera convicción.
Leamos ahora el versículo 10 de este segundo capítulo, que lleva el título
Jonás llegó a tierra firme
"Entonces el Señor dio orden al pez, el cual vomitó a Jonás en tierra."
Alguien dijo con cierto sentido del humor, que ni siquiera el pez pudo digerir a Jonás, un profeta que se había apartado de Dios. Pero en aquel momento, Jonás era un hombre diferente. Había hecho algunas promesas a Dios, y una de ellas fue que iba a viajar hacia Nínive. Esta ciudad sería el destino de tu viaje. Y con esta reflexión llegamos al
Jonás 3
Y sólo vamos a poner nuestro pie en el umbral de este capítulo. Nuestro itinerario de viaje para el libro de Jonás nos informa que todo el tiempo el destino fijado para el profeta ha sido la ciudad de Nínive. Al llegar al capítulo 3, su destino continuaba siendo Nínive. Una vez en tierra firme él iba a llegar a Nínive. Nos llevó un relato de 3 capítulos, y tuvo que desviarse por medio del pez, pero finalmente llegaría a aquella ciudad. El lugar para dar la vuelta y retomar el rumbo fue el pez y esa experiencia le orientó en la dirección correcta.
Nos agradaría encabezar este tercer capítulo con las palabras del Señor Jesús, que pronunció en Su tiempo aquí en la tierra. Nos referimos al pasaje de Lucas capítulo 11, versículo 30, donde Jesús dijo 30porque así como Jonás fue señal a los ninivitas, lo será también el Hijo del hombre a esta generación. Leamos ahora el versículo 1 de este tercer capítulo, que da comienzo a un párrafo que hemos titulado
El Dios de la segunda oportunidad
"El Señor se dirigió por segunda vez a Jonás (y le dijo)"
En cierta ocasión un predicador estaba hablando del libro de Jonás y entre el público asistente se encontraba una maestra de escuela. Esta persona siempre tenía algunas preguntas que formular en cada sesión. Una de ellas fue la siguiente: Supongamos que Jonás regresara otra vez a Joppe y consiguiera comprar otra vez un billete para ir a Tarsis. ¿Qué habría sucedido entonces? El predicador le respondió que en ese caso habría un segundo pez esperando a Jonás, pero ello no sería necesario, porque el profeta había aprendido su lección y, con toda seguridad, se estaba dirigiendo hacia Nínive.
Creemos que lo mismo podría haber sido dicho del hijo pródigo. Supongamos que al año siguiente le hubiera dicho a su padre que quería ir nuevamente a un país lejano, ¿Piensa usted que el padre le hubiera castigado? Pensamos que podría haber sido así. Pero lo interesante es que este joven no quiso ir más a una provincia lejana. ¿Por qué? Porque era hijo del padre, y no quiso pasar otra vez por la pocilga. Es que los hijos de Dios pueden caer en el pecado, pero seguramente no van a vivir permanentemente en el pecado. Los cerdos viven en pocilgas, y los hijos viven en la casa del padre. Es una realidad tan sencilla como importante.
Ahora, dice este versículo El Señor se dirigió por segunda vez a Jonás. Nuestro Dios es el Dios de la segunda oportunidad - y esta es una hermosa y esperanzadora realidad. Dios le dará a usted una segunda oportunidad, y le dará aun más que eso. Y se lo digo, estimado oyente, porque me la ha dado a mí, y a muchísimas personas que la necesitaban. El es paciente. El no desea que nadie perezca. Si usted es Su hijo, el va a sostenerle con Su mano, de eso no le quepa ninguna duda.
Estudio bíblico de Jonás 2:1-6
El programa de viaje para el capítulo 2 nos informa que Jonás iba a dejar el pez, que su destino era la ciudad de Nínive, y que llegaría a tierra firme. Sin embargo, en primer lugar, queremos examinar la experiencia que este hombre tuvo dentro del pez. Leamos entonces el versículo 1 de este segundo capítulo del libro de Jonás, para intentar responder a la siguiente pregunta:
¿Cuándo oró Jonás?
"Entonces oró Jonás al Señor, su Dios, desde el vientre del pez"
Ahora, alguien podría decir: "Pero, ustedes creen que Jonás estaba muerto dentro del pez y que Dios le levantó de entre los muertos, pero aquí dice que Jonás oró al Señor Dios desde el vientre del pez". Esto es cierto, pero nuestra pregunta es: "¿Cuándo pronunció Jonás esta oración? ¿Pronunció esta oración al principio, cuando acababa de entrar en el pez? ¿O quizás cuando se encontró allí dentro, consciente de la situación precaria en la que se encontraba, y entonces expresó esta oración a Dios para que El le contestara? ¿Decidió pensar en la forma en que presentaría su oración a Dios durante dos días y entonces, al llegar al tercer día dirigírsela a Dios? Si Jonás actuó en esta forma, entonces, nuestra interpretación está completamente equivocada. Pero, si conocemos algo la naturaleza humana, diremos que Jonás no esperó demasiado tiempo para pronunciar esta oración. Cuando este hombre se encontró en esa condición desesperada, podemos estar seguros de una cosa: él comenzó inmediatamente a orar a Dios. En realidad, podríamos imaginar que quizás hasta oró cuando se estaba deslizando por el interior del pez hasta su estómago, (finalizando su oración cuando llegó a aquel lugar).
Cuando las personas están viviendo momentos de crisis, no expresan una oración preparada. Cuando llega la crisis, se dirigen inmediatamente al grano.
Así fue que, como imaginamos antes, posiblemente Jonás hiciera esta oración mientras bajaba desde a la boca del pez, hasta llegar al estómago del mismo. También creemos que en su oración dijo más cosas que la que se expresan en el relato Bíblico. Quizás lo que tenemos de esa oración fue una versión resumida.
Algunos colocan mucho énfasis sobre el término temporal entonces en el versículo 1, que dice Entonces oró Jonás al Señor, su Dios, desde el vientre del pez. Dan por sentado que después de haber estado dentro del pez durante tres días y tres noches, "entonces" oró. Pero esto no es lo que significa este término en este contexto. Es una de las características del idioma Hebreo presentar el relato completo de un hecho y después regresar a enfatizar un detalle importante. Esta misma técnica fue utilizada en el libro del Génesis en el relato de la creación. Allí se presentó el relato de los seis días de creación, y después Dios retrocedió en la narración para ofrecer un informe detallado de la creación del hombre, añadiendo detalles. Intentar construir una suposición sobre el término "entonces" sería erróneo. Lo que simplemente se dijo aquí fue que Jonás se disponía a presentarnos la historia en detalle, es decir, lo que sucedió realmente dentro del pez.
Leamos ahora el versículo 2 de este segundo capítulo de Jonás, que da comienzo a un párrafo que hemos titulado:
La oración de Jonás
"Y dijo: Invoqué en mi angustia al Señor, y él me oyó; desde el seno del Seol clamé, y mi voz oíste."
En primer lugar destacamos que Jonás dejó constancia de que El Señor escuchó su oración.
Dice aquí desde el seno del Seol clamé. Esta es una traducción correcta de la palabra hebrea original. A veces Seol en la Biblia se traduce "sepulcro" y en otros lugares "el mundo invisible", con referencia a la morada de los muertos. Esta es una palabra que, de cualquier forma en que uno la considere, tiene que ver con la muerte, asociada con el cementerio, y no se puede traducir de otra manera. Por lo tanto, el punto de vista del profesor McGee es que Jonás estaba diciendo que el vientre de aquel pez era su tumba, el sepulcro, como el lugar donde se encuentran los muertos. Jonás fue consciente de que iba a morir dentro del pez y de que Dios le oiría y lo resucitaría de los muertos.
Somos conscientes que algunos no adoptarán este punto de vista del profesor McGee y, por supuesto, las otras opiniones son tan respetables como ésta que hemos expuesto. Por ejemplo, la otra opción fue que Dios lo hubiera mantenido con vida todo el tiempo que permaneció en el pez. Y creemos que Dios, con Su poder, sin duda podría haberlo preservado con vida en aquel lugar. Aunque, la opinión del profesor McGee, como ya hemos expuesto, fue que la Biblia no se refirió a esta posibilidad, él reconoce que la interpretación general y más popular, así como la de la mayoría de los maestros y expositores Bíblicos, es que Jonás estuvo con vida durante aquellos 3 días y 3 noches en el vientre del pez.
Resumiendo, diremos que el profesor McGee ha mantenido la opinión de que la pregunta no radica en si Dios podía o no mantener a Jonás vivo dentro del pez. Por supuesto que podía haberlo hecho. La cuestión realmente es ¿lo mantuvo Dios con vida? En otras palabras, ¿fue el milagro el mantenerlo con vida, o resucitarlo de los muertos? Teniendo en cuenta que este libro ilustra la resurrección, el profesor McGee cree que Dios lo resucitó de los muertos, aunque reconoció que ésta no era una afirmación dogmática.
Entonces, como aquí la cuestión no es si un ser humano puede vivir o no dentro de un pez. Ha habido hombres que han sido tragados por un `pez o una ballena y han logrado sobrevivir y contar su experiencia. Hay historias notables de casos semejantes. Eso nos lleva a concluir que si usted cree que Jonás permaneció vivo dentro del pez, el milagro no fue tan grande porque otros hombres han tenido la misma experiencia.
Mencionaremos ahora una cita de una autora de un libro, que sostuvo que era posible que un hombre fuera tragado por un pez y sobreviviera. Hay muchos ejemplos al respecto, y presentaremos algunos ejemplos que dicha autora incluyó en su obra.
Hay por lo menos dos monstruos marinos que viven en las profundidades del mar, que pudieron haber tragado fácilmente a Jonás. Uno de ellos es conocido como la ballena de Groenlandia o ballena boreal, y la otra es conocida como ballena azul, considerada como el animal marino más grande que haya vivido en la tierra. Ninguno de ellos tiene dientes. Tienen barbas, o placas córneas que cuelgan hacia abajo desde el techo de la boca y que actúan como una criba, que filtra el alimento. Abren su boca para dejar entrar la mayor cantidad de agua posible, La ballena cierra después la boca casi por completo, de modo que fuerza al agua para que salga a través de las barbas, y el alimento quede atrapado en la zona filamentosa. Una vez expulsada el agua, la ballena traga la comida. En una ocasión, en el año 1933, en la localidad de Cape Cod, Estados Unidos de América, fue capturada una de estas ballenas. Su boca tenía algo más de 3 metros de ancho, y podría incluso haber tragado un caballo. Estas ballenas tienen de 4 a 6 compartimentos en sus estómagos, en cualquiera de los cuales podrían permanecer seres humanos. En la cabeza de estos enormes peces hay cámaras que almacenan una buena cantidad de aire, consistentes en una ampliación del seno nasal, que con frecuencia puede medir unos dos metros de alto, dos de ancho y unos cuatro metros de largo, y que podrían alojar a varias personas. Si la ballena tuviera en su interior un ocupante molesto, que le produjera, por ejemplo, dolores de cabeza, la ballena se desplazaría a la tierra más próxima y se libraría de él, tal como en nuestra historia hizo con Jonás.
En un periódico se publicó un artículo que decía que un perro había caído de un barco al mar, y luego fue encontrado en la cabeza de una ballena 6 días más tarde, y aún estaba vivo y ladrando.
Existen más informes en cuanto a las ballenas. Se cuenta que se encontró un tiburón de 5 metros de largo dentro del estómago de una ballena. Se informa también que cuando la ballena está muriendo, expulsa todo lo que se encuentra en su estómago.
Aquí tenemos otro informe, y es de un tal Dr. Dixon, quien declaró que en un museo de Beirut, Siria, se encuentra la cabeza de una ballena lo suficientemente grande como para tragarse a un hombre enorme. Hay muchas historias que se relatan de ballenas que se han tragado a un tiburón de grandes dimensiones, a un caballo, o a otros animales de gran tamaño.
Estos ejemplos nos demuestran que Jonás podría haber sido tragado por una ballena o por uno de esos grandes tiburones. Pero nos preguntamos si ha habido algún otro hombre aparte de Jonás que haya sido tragado por uno de estos cetáceos y viviera para contar la historia.
Bueno, un científico francés escribió de un tal James Barclay, en una región cerca de las islas Malvinas, en América del Sur, cayó al mar y sus compañeros lo dieron por ahogado. Dos días después de haber desaparecido, los marineros atraparon una ballena. Cuando la cortaron, para su sorpresa, encontraron a su amigo vivo, aunque inconsciente dentro de la ballena. Ese hombre sobrevivió a esa experiencia, y ha estado disfrutando de muy buena salud después de esa aventura.
Hay otro relato que nos cuenta la historia de un marinero inglés que fue tragado por un tiburón ballena. Cuando el barco en que se encontraba trató de arponear uno de estos grandes peces marinos, este hombre cayó al mar y antes de que pudiera ser rescatado, ese tiburón ballena volvió y se lo tragó. Cuarenta y ocho horas después de haber ocurrido ese accidente, el pez fue localizado otra vez y atrapado. Cuando ese tiburón ballena fue abierto por los marineros, encontraron dentro al hombre que estaba inconsciente, pero todavía vivo. Fue llevado inmediatamente a un hospital donde se descubrió que solamente estaba en estado de shock. Y pocas horas después, fue dado de alta y salió del hospital sin ningún problema. El relato de esa historia concluye diciendo que este hombre fue presentado como una atracción en un museo de Londres, y que había que pagar entrada para poder verlo. Se le hacía propaganda como "el Jonás del siglo XX".
En el año 1926, el Dr. Rimmer se encontró con este hombre y escribió que su aspecto físico era extraño. Su cuerpo no tenía nada de vello, y la totalidad de su piel estaba cubierta por manchas color amarillo.
Ahora, si dos hombres pudieron existir por dos días y dos noches dentro de un monstruo marino como este, ¿no podría un profeta de Dios bajo Su propio cuidado y protección sobrevivir después de una experiencia de un día y una noche más? ¿Por qué dudar entonces de la Palabra de Dios?
Ahora, estos casos demuestran que un hombre puede vivir dentro de un pez, aunque ello pueda quitarle a la experiencia de Jonás su carácter excepcional. Si estos hombres vivieron, entonces, Jonás vivió. Y nos informan que hay incluso más informes de tales experiencias. En ese caso, lo que tenemos en el libro de Jonás es el registro de un hecho que no constituyó un verdadero milagro. Sencillamente es el informe de una experiencia singular que tuvo lugar. Por ello, el profesor McGee, autor de estos estudios Bíblicos se inclina por creer que en esta historia, el gran milagro fue el hecho de que Dios lo resucitó de los muertos.
Reiteramos que la cuestión abierta ante nosotros no es si Dios pudo mantener vivo a un hombre por 3 días y 3 noches dentro de un gran pez, porque todos sabemos que El pudo hacerlo. La cuestión es: ¿lo hizo Dios? ¿Es esto lo que nos indica la presente historia? Bueno, continuemos leyendo el versículo 3 de este segundo capítulo de Jonás:
"Me echaste a lo profundo, en medio de los mares; me envolvió la corriente. Todas tus ondas y tus olas pasaron sobre mí."
No podemos tratar esto con ligereza, Si Jonás vivió dentro del pez, él también debió vivir como un pez, porque estaba hundido en el agua. Por ello dijo Todas tus ondas y tus olas pasaron sobre mí. De todas formas el argumentar sobre si estuvo vivo o no durante esos tres días no debería desviarnos de la gran verdad de que su situación ilustró la resurrección del Señor Jesús, como Jesús mismo declaró en el Evangelio de Mateo, capítulo 12, versículo 40, al decir. Como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches. Continuemos leyendo el versículo 4 de este segundo capítulo de Jonás:
"Entonces dije: Desechado soy de delante de tus ojos, mas aún veré tu santo Templo."
Al decir que se consideraba expulsado de la presencia del Señor, Jonás revelaba que veía la muerte como una realidad inevitable, aunque en sus siguientes palabras dijo más aun veré tu santo templo. El creía que si moría, sería resucitado de los muertos. Había sido formado de acuerdo con el Antiguo Testamento, y creemos que Jonás fue uno de muchos en el reino del norte que fielmente acudía a Jerusalén para adorar en el templo. Ellos sabían que el templo construido por el rey Salomón era el lugar para adorar al Dios vivo y verdadero. O sea, que al expresar su esperanza de acudir nuevamente al templo, estaba reconociendo el poder de Dios para levantarlo de los muertos. Escuchemos lo que él dijo en el versículo 5:
"Las aguas me envolvieron hasta el alma, me cercó el abismo, el alga se enredó en mi cabeza."
Dice aquí Las aguas me envolvieron hasta el alma. Físicamente se sentía calado hasta los huesos. También dijo el alga se enredó en mi cabeza. Es evidente que este monstruo marino había comido una gran cantidad de algas. Algunas algas a veces tienen ocho o diez metros de largo, y este monstruo marino tenía el estómago lleno de ellas. Este hombre no estaba describiendo precisamente un tiempo agradable y cómodo. El sintió que descendía a las profundidades de la muerte. Y dice el versículo 6 de este segundo capítulo de Jonás:
"Descendí a los cimientos de los montes. La tierra echó sus cerrojos sobre mí para siempre; mas tú sacaste mi vida de la sepultura, Señor, Dios mío."
Es interesante destacar en este versículo la frase la tierra echó sus cerrojos sobre mi para siempre; ¿A qué clase de cerrojos se estaba refiriendo Jonás aquí? A la muerte, por supuesto. Y el versículo 6 concluye diciendo: más tú sacaste mi vida de la sepultura, Señor, Dios mío. Por supuesto, la sepultura es una clara referencia a la muerte. Otra buena versión traduce: "tu haces subir mi vida desde el lugar de corrupción". De cualquier manera, la corrupción se refiere a la muerte física. El apóstol Pedro usó de esta manera la palabra en el día de Pentecostés, cuando dijo que el Señor Jesús no vio la corrupción. Su cuerpo no se corrompió (como podemos ver en el libro de los Hechos de los Apóstoles, capítulo 2, versículo 27). El milagro que tuvo lugar en el Señor Jesús cuando murió, fue que El no vio la corrupción, o sea, que Su cuerpo no se corrompió. En opinión del profesor McGee, esa fue la diferencia entre la experiencia de Jonás y la del Señor. Jonás sí vio la corrupción, En aquellos tres días y noches, su cuerpo aparentemente comenzó a decaer, ya sea que se traduzca la palabra Hebrea como sepultura, o como corrupción. El profesor McGee ve en este pasaje una afirmación indudable de que Jonás murió. En ese caso, el milagro aquí sería el de una resurrección, que habría sido entonces un milagro mucho mayor que el hecho de que un hombre viviera por 3 días dentro de un pez.
Para nosotros es importante tener en el Antiguo Testamento un libro que señale hacia la resurrección del Señor Jesucristo. La resurrección es una de las dos columnas de nuestra salvación, sobre la cual se apoya el arca de la iglesia - estas dos columnas son la muerte de Cristo, y la resurrección de Cristo. Ambas realidades fueron enseñadas en el Antiguo Testamento, y este libro de Jonás, que estamos estudiando, ilustra la resurrección del Señor Jesucristo.
Estudio bíblico de Jonás 1:11-2:2
Comentando este versículo dijimos que aunque Jonás había podido dormir tranquilamente, no cabía duda que tenía una mala conciencia por su actitud de desobediencia a Dios. De alguna manera les debe haber dado a entender a aquellos marineros que, al hacer aquel viaje, estaba huyendo del Señor. Pero no creemos que les hubiera dado mucha información al respecto.
Así que aquellos hombres le preguntaron: ¿Por qué has hecho esto? Tenemos que decir que esta es una buena pregunta que en algunas ocasiones puntuales, el no creyente le formula al creyente, y realmente puede acabar siendo una pregunta embarazosa.
Puede presentarse una situación muy embarazosa, por cierto, cuando un no creyente viene y le dice a un creyente: "¿Por qué está haciendo eso? Yo pensaba que usted era un hijo de Dios". Volviendo a nuestra historia, creemos que ante esta pregunta de los marineros, Jonás debe haberse sonrojado varias veces de vergüenza, porque tal pregunta, formulada por unos paganos, tocaba el flanco débil de su vida, y ponía en evidencia las contradicciones de su fe en el Dios de su pueblo.
Así que terminamos nuestro encuentro anterior presenciando la conversación entre Jonás y a la tripulación del barco, quedándonos con la imagen de un profeta desobediente que habrá tenido que bajar su cabeza, rehuyendo la mirada de sus compañeros.
Leamos el versículo 11 de este primer capítulo de Jonás, que inicia un párrafo que hemos titulado
Jonás y el pez
"Como el mar se embravecía cada vez más, le preguntaron: ¿Qué haremos contigo para que el mar se nos aquiete?"
Estos hombres reconocieron que se estaban enfrentando a una decisión muy difícil, y quisieron que fuera Jonás quien tomara esa decisión. Y Jonás les dio una respuesta directa. Leamos el versículo 12:
"Él les respondió: Tomadme y echadme al mar, y el mar se calmará en torno vuestro, pues sé que por mi causa os ha sobrevenido esta gran tempestad."
Jonás reconoció que la mano de Dios estaba detrás de todo este problema, y de que El estaba actuando en su vida durante todo este tiempo. El supo que la única solución al problema de la tempestad era sacarle a él de ese barco que se dirigía a Tarsis. Dios había determinado que este nombre no se iba a ir a Tarsis, sino al lugar que El quería que fuera. Dice el versículo 13:
"Aquellos hombres se esforzaron por hacer volver la nave a tierra, pero no pudieron, porque el mar se embravecía cada vez más contra ellos."
Debemos reconocer que estos marineros paganos tomaron en ese momento una posición muy digna. A pesar de las creencias de su religión, no quisieron arrojar a Jonás por la borda. Hicieron todo lo que pudieron para apartar al barco de la tempestad. Remaron con el mayor esfuerzo para acercar la nave a la costa, pero no pudieron lograrlo. En este punto del relato en particular, estos marineros paganos nos presentan una imagen mejor que la de Jonás y demostraron ser hombres extraordinarios. Y dice el versículo 14,
"Entonces clamaron al Señor y dijeron: Te rogamos ahora, Señor, que no perezcamos nosotros por la vida de este hombre, ni nos hagas responsables de la sangre de un inocente; porque tú, Señor, has obrado como has querido."
Notemos ahora el cambio que estaba teniendo lugar en las vidas de estos hombres. Ellos se estaban dirigiendo entonces al Dios Vivo y Verdadero. Por supuesto, estaban recurriendo a Él en su desesperación. Clamaron a Él para que los perdonara por lo que iban a hacer, al no tener otra alternativa. Dice el versículo 15 de este primer capítulo:
"Tomaron luego a Jonás y lo echaron al mar; y se aquietó el furor del mar."
Este hecho nos revela de manera definitiva que ésta era una tormenta sobrenatural, bajo el control de Dios. Y el versículo 16 añade:
"Sintieron aquellos hombres gran temor por el Señor, le ofrecieron un sacrificio y le hicieron votos."
Esto nos recuerda lo que dice el libro de Proverbios, en el capítulo 9, versículo 10: El temor del Señor es el principio de la sabiduría. Dice el texto que se apoderó de ellos un gran temor al Señor. Ellos no temieron a sus dioses paganos, sino que sintieron un temor reverencial por Aquel Dios que es el Creador del mar y de la tierra firme.
Dice aquí que ofrecieron un sacrificio al Señor. Ese sacrificio señalaba al Señor Jesucristo, no había otra alternativa.
Y añade el versículo 16 que le hicieron votos. ¿Y qué votos le habrán hecho al Señor? Le habrán prometido que le servirían. A través de esta experiencia, ellos se volvieron al Dios vivo y verdadero. Así es que algo de bueno se logró por medio de esta tempestad, por causa de que Jonás estuviera a bordo del barco, y por haber sido arrojado al mar.
Ahora, observemos qué le sucedió a Jonás. Leamos el versículo 17, último versículo de este capítulo 1 de Jonás:
"Pero el Señor tenía dispuesto un gran pez para que se tragara a Jonás, y Jonás estuvo en el vientre del pez tres días y tres noches."
Aquí no se menciona una ballena, de acuerdo con la creencia popular. En el evangelio de Mateo, capítulo 12, versículo 40, la palabra usada fue "ketos", y se tradujo correctamente "gran pez". Aquí también, como vemos, se lo llamó "un gran pez". No creemos que fuera una ballena, pero lo importante fue el hecho de que este pez fue preparado por el Señor para este evento especial. En nuestra opinión, en lo que se refiere al pez, aquí estamos frente a un milagro, en el sentido de que se trató de un pez especialmente preparado para tragar a Jonás.
El versículo dice que Jonás pasó tres días y tres noches en el vientre del pez pero observemos que no se nos dijo que Jonás estuviera vivo dentro del pez.
Si revisamos el calendario u horario de viaje que fijamos en la introducción, veremos que en el capítulo 1, Jonás salió de Israel, que si destino era Nínive, pero que acabó llegando al vientre de un pez. Llegamos así al
Jonás 2
El programa de viaje para el capítulo 2 nos informa que Jonás iba a dejar el pez, que su destino era la ciudad de Nínive, y que llegaría a tierra firme. Sin embargo, en primer lugar, queremos examinar la experiencia que este hombre tuvo dentro del pez. Leamos entonces el versículo 1 de este segundo capítulo del libro de Jonás, para intentar responder a la siguiente pregunta:
¿Cuándo oró Jonás?
"Entonces oró Jonás al Señor, su Dios, desde el vientre del pez"
Ahora, alguien podría decir: "Pero, ustedes creen que Jonás estaba muerto dentro del pez y que Dios le levantó de entre los muertos, pero aquí dice que Jonás oró al Señor Dios desde el vientre del pez". Esto es cierto, pero nuestra pregunta es: "¿Cuándo pronunció Jonás esta oración? ¿Pronunció esta oración al principio, cuando acababa de entrar en el pez? ¿O quizás cuando se encontró allí dentro, consciente de la situación precaria en la que se encontraba, y entonces expresó esta oración a Dios para que El le contestara? ¿Decidió pensar en la forma en que presentaría su oración a Dios durante dos días y entonces, al llegar al tercer día dirigírsela a Dios? Si Jonás actuó en esta forma, entonces, nuestra interpretación está completamente equivocada. Pero, si conocemos algo la naturaleza humana, diremos que Jonás no esperó demasiado tiempo para pronunciar esta oración. Cuando este hombre se encontró en esa condición desesperada, podemos estar seguros de una cosa: él comenzó inmediatamente a orar a Dios. En realidad, podríamos imaginar que quizás hasta oró cuando se estaba deslizando por el interior del pez hasta su estómago, finalizando su oración cuando llegó a aquel lugar.
Cuando las personas están viviendo momentos de crisis, no expresan una oración preparada. Cuando llega la crisis, se dirigen inmediatamente al grano. Cierto Pastor había sufrido un accidente, en el cual había perdido un dedo de la mano derecha. Cuando alguien le preguntaba, cómo había sido llamado al ministerio cristiano, o cuál había sido su llamado, él levantaba la mano y movía lo que le quedaba de ese dedo que había sido amputado. Y la gente, naturalmente, le preguntaba: "¿Qué quiere decir usted con esto? Y entonces él les contaba la siguiente historia:
Cuando él era joven, mi padre era miembro de una iglesia, y un día vino un predicador y tuvo reuniones allí por una semana. La primera noche que predicó, su padre lo hizo adelante, en los primeros asientos. Y este predicador lo hizo sentir muy incómodo, porque sabía que se estaba hablando a él, aunque el predicador no lo conocía. Su padre lo obligó a ir la segunda noche, y él sabía que si permanecía allí, no sólo aceptaría a Cristo como su Salvador, sino que también iba a entregarle su vida dedicándose al ministerio, porque yo sentía algo que podía ser como un llamado al mismo. Así fue que esa noche, cuando todos se fueron a dormir, recogió algo de ropa y huyó a otra provincia, en la que consiguió trabajo en un aserradero. Los aserraderos antiguos tenían un gancho muy grande, y con él se hacían rodar los troncos de los árboles hacia el transportador, que los llevaba al lugar donde estaba la sierra, que cortaba cada tronco por el medio a lo largo del mismo. La tarea de este joven consistía en hacer rodar los troncos hacia el transportador.
Después de haber trabajado por unas dos semanas, se quedó sin troncos, así que el capataz consiguió unos troncos viejos que estaban allí y que por algún motivo habían sido rechazados. Y allí había un tronco que antes había sido cortado hasta la mitad, aproximadamente, pero por alguna razón no se concluyó la tarea y lo retiraron, sin terminar de cortarlo completamente. Entonces el joven hizo rodar este tronco hasta el transportador, el cual lo llevó hasta la banda que lo llevó hasta la sierra; pero entonces el tronco se abrió por donde había sido previamente cortado y allí quedó trabado el dedo índice del joven. Entonces él se sintió arrastrado por la sierra hacia la sierra por la cinta transportadora. Comenzó a gritar tan fuertemente como podía, pero en ese momento el tronco ya había llegado a la sierra, que comenzó a cortarlo. Si usted alguna vez ha visitado uno de esos aserraderos sabrá que se oye un ruido ensordecedor y nadie podría oír los gritos de una persona. Pero él continuó gritando con todas sus fuerzas, mientras continuaba siendo atraído hacia la sierra, y cuando pasó por la sierra, por supuesto, le cortó el dedo. Pero ello lo libró del tronco, y entonces pudo arrojarse a un lado y ya no sufrió más daños.
Contó también el joven que pasaron unos 45 segundos hasta que lo alcanzó la sierra, y en esos momentos oró al Señor. Aceptó al Señor Jesucristo como su Salvador, y entre otras cosas que le dijo, le prometió que se dedicaría al ministerio cristiano y cumplir Su voluntad. Este joven añadió que en aquellos 45 segundos le dijo al Señor más cosas que lo que le habría dicho en una hora de oración.
Amigo oyente, este Pastor pronunció una oración en el mismo momento en que llegó la crisis. En esos momentos son los que usted y yo oramos, cuando nos encontramos ante un peligro o situación de emergencia, no nos demoramos en orar. Así le sucedió al profesor McGee, autor de estos estudios, cuando en una ocasión se encontraba en un vuelo y el avión fue objeto de tales turbulencias que descendió repentinamente muchos metros; por supuesto, el comenzó a orar rápidamente.
Así fue que, como imaginamos antes, posiblemente Jonás hiciera esta oración mientras bajaba desde a la boca del pez, hasta llegar al estómago del mismo. También creemos que en su oración dijo más cosas que la que se expresan en el relato Bíblico. Quizás lo que tenemos de esa oración fue una versión resumida.
Algunos colocan mucho énfasis sobre el término temporal entonces en el versículo 1, que dice Entonces oró Jonás al Señor, su Dios, desde el vientre del pez. Dan por sentado que después de haber estado dentro del pez durante tres días y tres noches, "entonces" oró. Pero esto no es lo que significa este término en este contexto. Es una de las características del idioma Hebreo presentar el relato completo de un hecho y después regresar a enfatizar un detalle importante. Esta misma técnica fue utilizada en el libro del Génesis en el relato de la creación. Allí se presentó el relato de los seis días de creación, y después Dios retrocedió en la narración para ofrecer un informe detallado de la creación del hombre, añadiendo detalles. Intentar construir una suposición sobre el término "entonces" sería erróneo. Lo que simplemente se dijo aquí fue que Jonás se disponía a presentarnos la historia en detalle, es decir, lo que sucedió realmente dentro del pez.
Leamos ahora el versículo 2 de este segundo capítulo de Jonás, que da comienzo a un párrafo que hemos titulado:
La oración de Jonás
"Y dijo: Invoqué en mi angustia al Señor, y él me oyó; desde el seno del seol clamé, y mi voz oíste."
En primer lugar destacamos que Jonás dejó constancia de que El Señor escuchó su oración.
Dice aquí desde el seno del seol clamé. Esta es una traducción correcta de la palabra hebrea original. A veces Seol en la Biblia se traduce "sepulcro" y en otros lugares "el mundo invisible", con referencia a la morada de los muertos. Esta es una palabra que, de cualquier forma en que uno la considere, tiene que ver con la muerte, asociada con el cementerio, y no se puede traducir de otra manera. Por lo tanto, el punto de vista del profesor McGee es que Jonás estaba diciendo que el vientre de aquel pez era su tumba, el sepulcro, como el lugar donde se encuentran los muertos. Jonás fue consciente de que iba a morir dentro del pez y de que Dios le oiría y lo resucitaría de los muertos.
En cierta ocasión, después de escuchar un sermón, un joven fue a hablar con el Pastor de una iglesia y le manifestó su deseo de aceptar a Cristo. El Pastor le preguntó por qué no había pasado al frente, y este joven respondió que él tenía un problema que no podía superar. Al explicárselo, el joven le dijo: "Yo no puedo creer que un hombre pueda vivir tres días y tres noches dentro de un pez". El Pastor le respondió: "¿Y quién le dijo a usted eso?" y él a su vez respondió: "Bueno, parece que es lo que la Biblia da a entender y también es la opinión de mucha gente. Entonces el pastor continuó diciéndole: "para empezar, Jonás dejó en claro que el vientre del pez era su tumba, y un sepulcro es donde se encuentran los muertos. El joven, sorprendido dijo entonces: "¿entonces quiere decir que él realmente murió? ¡Esto significa que Dios lo resucitó de los muertos! "Pues eso fue exactamente lo que sucedió", añadió el pastor, apoyando el punto de vista del profesor McGee. El joven entonces concluyó diciendo: "Pues ese fue un milagro mayor que si Jonás hubiera sido mantenido vivo en el pez durante 3 días y 3 noches". Y realmente, fue un milagro mayor, porque se han escuchado testimonios de otros hombres que han sobrevivido esa experiencia.
Somos conscientes que algunos no adoptarán este punto de vista del profesor McGee y, por supuesto, las otras opiniones son tan respetables como ésta que hemos expuesto. Por ejemplo, la otra opción fue que Dios lo hubiera mantenido con vida todo el tiempo que permaneció en el pez. Y creemos que Dios, con Su poder, sin duda podría haberlo preservado con vida en aquel lugar. Aunque, la opinión del profesor McGee, como ya hemos expuesto, fue que la Biblia no se refirió a esta posibilidad, él reconoce que la interpretación general y más popular, así como la de la mayoría de los maestros y expositores Bíblicos, es que Jonás estuvo con vida durante aquellos 3 días y 3 noches en el vientre del pez.
Resumiendo, diremos que el profesor McGee ha mantenido la opinión de que la pregunta no radica en si Dios podía o no mantener a Jonás vivo dentro del pez. Por supuesto que podía haberlo hecho. La cuestión realmente es ¿lo mantuvo Dios con vida? En otras palabras, ¿fue el milagro el mantenerlo con vida, o resucitarlo de los muertos? Teniendo en cuenta que este libro ilustra la resurrección, el profesor McGee cree que Dios lo resucitó de los muertos, aunque reconoció que ésta no era una afirmación dogmática.
Estudio bíblico de Jonás 1:4-10
Dios le pidió que se fuera a Nínive y, en cambio, el compró un billete para viajar a Tarsis. Dios le dijo que se fuera en dirección al este y él decidió no obedecer a Dios y partió rumbo al oeste. Entonces, de forma natural surge la pregunta: ¿Por qué actuó Jonás de esta manera? Hay varias explicaciones. Anteriormente presentamos cuatro explicaciones: (1) Jonás detestaba a los habitantes de Nínive y no quería que se salvaran. (2) El mensaje del profeta sería un mensaje de juicio, Pero Jonás conocía a Dios y entonces ese fue el motivo que lo impulsó a viajar en la dirección opuesta. (3) Una tercera razón por la que Jonás salió de viaje en otra dirección, fue que él era claramente, un profeta de Dios desobediente. (4) Hemos observado que en el Antiguo Testamento Dios nunca envió a sus mensajeros como misioneros a otros países. Por ello, él se sorprendió cuando Dios le dijo: Levántate y ve a Nínive.
Con respecto al versículo 3, recordemos que dice: encontró una nave que partía para Tarsis; pagó su pasaje, y se embarcó para irse con ellos a Tarsis, lejos de la presencia del Señor.
Aquí tenemos a un hombre viajando en la dirección opuesta a la cual Dios le dijo que viajara. Él estaba clara y definitivamente fuera de la voluntad de Dios, y se dirigió hacia Jope, y cuando llegó allí, no encontró ningún problema. Entonces encontró un barco, compró un billete, subió a bordo y se fue a dormir. Todo parecía ir bien.
Según nuestra opinión, Jonás podría haber dado un testimonio, parecido a algunos que hemos escuchado con frecuencia. Quizás él fue a comprar el billete preguntándose si estaba cumpliendo la voluntad de Dios o no. (El tenía que haber sabido que no la estaba obedeciendo). Pero, igual que él, algunos dicen que se preguntan si la está cumpliendo o no. Quizás, a última hora ya no quedaban plazas libres, pero alguien llamó para cancelar la suya y entonces el vendedor de billetes le ofreció el lugar que había quedado vacante. Entonces Jonás debió haber pensado: "¡Bueno, esto debe querer decir que estoy cumpliendo la Voluntad de Dios!"
¿Cuántos cristianos piensan hoy de esta manera? Si lo están pasando mal piensan: "Ay, debo estar fuera de la voluntad de Dios": Si todo está en calma y nos va bien en todo piensan:"Bueno, debo estar obedeciendo la Voluntad de Dios". Estimado oyente, de acuerdo con nuestra opinión, si usted está teniendo problemas, podría ser que el diablo se está preocupando porque usted está creciendo espiritualmente y siendo efectivo para Dios. Hemos encontrado que esta ha resultado cierto en nuestro propio ministerio cristiano. Simplemente, el hecho de que usted esté teniendo problemas no quiere decir que se encuentra fuera de la Voluntad de Dios.
Volviendo a la historia de Jonás, todo parecía seguir saliendo bien y todo auguraba un viaje tranquilo y agradable. Alguien ha definido una situación parecida a ésta como "una coincidencia fortuita de circunstancias". Pero nosotros sabemos que Jonás estaba viajando en la dirección equivocada y Dios iba a tener que hacerlo ir a parar a un pez para que su vida experimentara un giro y se pusiera en la dirección correcta.
A través de los siglos, en la Biblia y fuera de la Biblia, los siervos de Dios no se han encontrado con una vida fácil. Las circunstancias no se les han presentado tan favorables; más bien han sido difíciles.
En la carta a los Hebreos, capítulo 11, versículos 36 al 38, hablando de muchos héroes anónimos de la fe, dice: 36Otros experimentaron oprobios, azotes y, a más de esto, prisiones y cárceles. 37Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada. Anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados. 38Estos hombres, de los cuales el mundo no era digno, anduvieron errantes por los desiertos, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra. En esa misma carta a los Hebreos también leemos que algunos, por la fe, escaparon del filo de la espada, mientras que otros, por causa de su fe, fueron muertos por la espada. En consecuencia, diremos que usted no puede interpretar siempre que las circunstancias favorables son una señal de estar bajo la Voluntad de Dios, y que las desfavorables indican que usted no está en la Voluntad de Dios.
Volviendo a nuestra historia, Jonás se encontraba entonces a bordo y lo imaginamos en la cubierta sonriendo, a medida que la vista de la costa se iba perdiendo en la distancia. Quizás se dijo a sí mismo: "¡Bueno, parece que voy a tener un viaje tranquilo!" Pero más adelante comprobaremos que este hombre no lo iba a tener nada fácil.
Leamos ahora el versículo 4 de este primer capítulo del libro de Jonás, que comienza un párrafo que hemos titulado,
Un gran viento
"Pero el Señor hizo soplar un gran viento en el mar, y hubo en el mar una tempestad tan grande que se pensó que se partiría la nave."
Ahora, podemos ver que Dios era responsable por esa tormenta, y quisiéramos destacar esta circunstancia desde el mismo principio. Esta tormenta fue sobrenatural.
La tormenta en el Mar de Galilea, durante la cual el Señor Jesucristo estaba durmiendo en el barco, fue de tanta intensidad que aquellos hombres que se encontraban a bordo pensaron que iban a perecer. Ellos tenían experiencia en aquel mar y fueron conscientes que aquella era un temporal que no podrían capear y veían inevitable que la barca pronto estuviera en el fondo del mar. También se trataba de una tormenta sobrenatural, pero en aquella ocasión Satanás era responsable de ella, en un intento de destruir al Señor Jesús. El apóstol Pedro vino a Jesús y le preguntó: Maestro, ¿no te importa que perezcamos? Es que en realidad, esto es lo que habría sucedido si el Señor no hubiera intervenido.
Aquí en el libro de Jonás, Dios estaba usando un temporal, y lo estaba haciendo con un buen propósito. Con este temporal iba a salvar a una ciudad. Iba a enderezar el rumbo de un profeta que había estado yendo en la dirección equivocada, colocándolo al fin en el camino correcto.
Leamos ahora el versículo 5 de este primer capítulo de Jonás:
"Los marineros tuvieron miedo y cada uno clamaba a su dios. Luego echaron al mar los enseres que había en la nave, para descargarla de ellos. Mientras tanto, Jonás había bajado al interior de la nave y se había echado a dormir."
Estos marineros eran navegantes acostumbrados a las condiciones del Mar Mediterráneo y detectaron que aquel no era un temporal natural.
Dice aquí que Jonás había bajado al interior de la nave y se había echado a dormir. La actitud de Jonás aquí está en contradicción con un punto de vista popular que compartíamos en el pasado. Creíamos que si una persona sale de la esfera de la voluntad de Dios y comienza a pecar, será atormentada por una conciencia que la molestará continuamente, haciéndola vivir en una constante inquietud. Pero, ¿fue esto cierto de Jonás? Este profeta se encontraba de manera definitiva fuera de la voluntad de Dios, dirigiéndose en la dirección contraria al mandato divino y realmente huyendo de la presencia de Dios, él quería alejarse lo más posible de la ciudad de Nínive, y se encontraba viajando hacia Tarsis. Sin embargo, tenía confianza en que estaba actuando correctamente y en que todo le estaba saliendo bien. Así fue que fue capaz de dormir durante este temporal, aun cuando los marineros de la nave estaban aterrorizados; y estos marineros eran paganos que adoraban a toda clase de dioses. Y dice el versículo 6 de este primer capítulo de Jonás.
"Entonces el patrón de la nave se le acercó y le dijo: ¿Qué tienes, dormilón? Levántate y clama a tu Dios. Quizá tenga compasión de nosotros y no perezcamos."
En efecto, el patrón de la nave tuvo que ir a despertarle y le llamó dormilón, porque en medio del brusco movimiento del barco y a pesar de los gritos de los marineros, fue el único de a bordo que fue capaz de dormir. Así que Jonás se vio obligado a salir a la cubierta, y entonces sintió la fuerza del gran temporal, que amenazaba enviar la nave al fondo del mar. Dice el versículo 7:
"Entre tanto, cada uno decía a su compañero: Venid y echemos suertes, para que sepamos quién es el culpable de que nos haya venido este mal. Echaron, pues, suertes, y la suerte cayó sobre Jonás."
Ahora, lo que estos hombres estaban haciendo aquí revelaba que eran supersticiosos, utilizando la suerte para averiguar quién tenía la culpa del mal que les había caído. Dice aquí que la suerte recayó en Jonás. Evidentemente Dios estaba utilizando ese juego, pero ello no significa que El lo aprobara. De la misma forma, no creemos que el profeta Samuel, por ejemplo, haya sido llamado de entre los muertos por una bruja, y podemos leer acerca del incidente en el primer libro de Samuel, capítulo 28, versículos 7 al 20. No creemos que esa bruja pudiera hacer aquello, ni tampoco creemos que el mismo Satanás pudiera hacer tal cosa. Fue Dios quien lo hizo, y creemos que solo Dios puede resucitar a alguien de entre los muertos. Solo Dios tiene poder sobre la muerte, sobre el sepulcro. El Señor Jesucristo dijo que El tiene las llaves del infierno y de la muerte, como podemos leer en el libro de Apocalipsis, capítulo 1, versículo 18, y El no ha delegado esa autoridad a Satanás.
Ahora, aquellos marineros echaron suertes. ¿Puede utilizar Dios algo así? Como ejemplo podemos citar lo que le ocurrió a un Pastor en una ocasión. A su iglesia asistía una señora que era creyente y su hija pequeña que también lo era. El padre no era cristiano, y no quería tener nada que ver con las actividades de la iglesia. Solamente asistía a la iglesia en ocasiones especiales como la Navidad o la Semana Santa. En una ocasión cuando el Pastor se dio cuenta que esta persona iba a asistir a la iglesia durante la Navidad, el Pastor le dijo a la gente que se mostrara afectuosa y amable con él y que lo saludara. Luego, el comentario de este hombre fue que la gente de esa iglesia se había pasado, se había excedido en sus demostraciones de afecto, lo cual no le había gustado. Bueno, más tarde cuando él fue nuevamente a la iglesia en Semana Santa, el Pastor entonces advirtió a la gente que, ya que a él no le gustaban las demostraciones de afecto, era mejor que solo algunos pocos fueran a saludarle con cortesía y nada más. Y el Pastor mismo solamente le dio la mano al terminar el servicio religioso. En esa ocasión la opinión de este hombre fue que la gente allí era demasiado fría en su trato personal. O sea que, era una de esas personas a quien no se puede complacer muy fácilmente. Pues, bien, este hombre tenía un comercio y varios empleados a su servicio.
Aproximadamente seis meses más tarde llamaron a la puerta de la casa del pastor y allí este hombre, con una mirada de temor en sus ojos y comenzó a contarle el motivo de su visita. Resulta que una secretaria de su empresa había ido a visitar a una adivina, y que ésta la dijo que moriría repentinamente. Cuando ella le contó esta historia a nuestro personaje, al dueño de la empresa, ambos se rieron de tal predicción; pero la secretaria también añadió que la adivina también había predicho que su jefe también moriría repentinamente. Por supuesto, se volvieron a reír de lo absurdo y ridículo de tal predicción.
Pero dos días más tarde, cuando la secretaria bajaba de un autobús, fue atropellada por un coche y murió casi instantáneamente. Así que esto hizo que nuestro personaje se asustara tanto que esa misma noche fue a la casa del Pastor para conversar con él. Pensaba que él también iba a morir repentinamente, como le había sucedido a su secretaria. El pastor entonces le dijo: "Bueno, puedo comprender cómo se siente usted y creo que puedo ayudarle a quitarle ese temor. La adivina no tiene nada que ver con lo que ha sucedido. Ella no podía predecir lo que sucedería. Lo ocurrido se debió a esas circunstancias extrañas de la vida, que podemos llamar coincidencias. Así que no creo que esto quiera decir que usted va a morir".
Entonces el hombre respondió; "En cualquier caso, quiero estar preparado. ¿No me explicaría usted lo necesario para la salvación del alma?".Entonces el pastor le explicó el plan de Dios para la salvación, y como Dios había enviado a Cristo al mundo para morir por nuestros pecados. Y en aquella misma noche aquel hombre estuvo dispuesto a dar el paso de fe de recibir al Señor Jesucristo como su Salvador.
Satanás quizás empujó demasiado a este hombre, porque él mismo fue responsable de que él buscara la salvación y llegase a ser salvo esa misma noche. Francamente hablando, debemos decir que Dios utiliza a veces los engaños del enemigo para cumplir Sus propósitos de salvación. Él dijo que puede usar la ira del hombre para alabarle, y él también puede aprovechar la superstición y rebelión de las personas para alabarle.
En el caso de nuestra historia, los marineros que se encontraban a bordo con Jonás eran supersticiosos. Pero Dios usó la superstición de ellos para cumplir Sus propósitos, porque ellos recurrieron a la suerte, y la suerte recayó sobre Jonás. Y vemos que sucedió leyendo el versículo 8:
"Entonces ellos le dijeron: Explícanos ahora por qué nos ha venido este mal. ¿Qué oficio tienes y de dónde vienes? ¿Cuál es tu tierra y de qué pueblo eres?"
Aparentemente Jonás había tenido algún tiempo para hablar con los marineros, pero no les había contado mucho sobre sí mismo. Por cierto, no había sido un testigo efectivo de Dios. Alguien que se encuentra fuera de la voluntad de Dios nunca puede ser un testigo efectivo de Dios. Es importante que recordemos esto.
Tendríamos que observar aquí qué fue lo que Jonás no les dijo a los marineros. En primer lugar ellos le preguntaron quién tenía la culpa de que estuvieran sufriendo semejante desastre. También le preguntaron qué oficio tenía. Jonás no le había dicho a nadie que era un profeta, había permanecido en silencio con respecto a ese tema. Después le preguntaron de donde venía. Jonás no les había dicho que procedía de Gath-hepher, en el reino del norte de Israel. No había dicho nada sobre su ciudad natal. También le preguntaron cuál era su país. El no les había dicho que era un ciudadano de Israel. Además le preguntaron a que pueblo pertenecía. Jonás no les había dicho que pertenecía al pueblo israelita, que tenía una revelación del Dios vivo y verdadero. No les había explicado que era un profeta que representaba al Dios vivo y que había sido llamado por El para ir a la ciudad de Nínive, para llevar un mensaje de esperanza y salvación. El no había nada sobre todo esto. ¿Por qué? Porque se encontraba totalmente fuera de la voluntad de Dios para su vida. Leamos ahora el versículo 9 de este primer capítulo:
"Él les respondió: Soy hebreo y temo al Señor, Dios de los cielos, que hizo el mar y la tierra."
Él contestó que era hebreo. Y eso quería decir mucho. Los Hebreos eran conocidos como una nación monoteísta; es decir, que adoraban a un solo Dios y nunca adoraban a los ídolos. Ellos no tenían otros dioses ante ellos, sino adoraban a Dios el Creador. Y Jonás les dijo que reverenciaba y temía al Señor, Dios de los cielos, que hizo el mar y la tierra. O sea, que él adoraba al Dios que había creado ese océano inmenso que los rodeaba, ese océano tan inquieto, tan agitado por los vientos de la tempestad. Y no solo había creado el mar, sino también la tierra firme. Creemos que aquellos marineros sabían algo acerca de Israel, pero como eran paganos no tenían un conocimiento del Dios vivo y verdadero. Y dice el versículo 10:
"Aquellos hombres sintieron un gran temor y le dijeron: ¿Por qué has hecho esto? Pues ellos supieron que huía de la presencia del Señor por lo que él les había contado."
Aunque Jonás había podido dormir tranquilamente, no cabía duda que tenía una mala conciencia por su actitud de desobediencia a Dios. De alguna manera les debe haber dado a entender a aquellos marineros que, al hacer aquel viaje, estaba huyendo del Señor. Pero no creemos que les hubiera dado mucha información al respecto.
Así que aquellos hombres le preguntaron: ¿Por qué has hecho esto? Tenemos que decir que esta es una buena pregunta que en algunas ocasiones puntuales, el no creyente le formula al creyente, y realmente puede acabar siendo una pregunta embarazosa.
En cierta ocasión un hombre se puso a conversar con un Pastor y le preguntó si conocía a un amigo suyo. Y el Pastor le dijo que sí, que él asistía a esa iglesia. Este hombre entonces le preguntó si el otro era miembro de la iglesia, a lo cual el Pastor le dijo que sí, que él era muy activo en los asuntos de la iglesia. Y este hombre entonces le dijo: "Bueno, he conocido a este señor por muchos años, y he hecho negocios con él, pero nunca pensé que él fuera un creyente. Si yo fuera un creyente, nunca haría las cosas que hace este hombre". Estimado oyente, es una situación muy embarazosa, por cierto, cuando un no creyente viene y le dice a un creyente: "¿Por qué está haciendo eso? Yo pensaba que usted era un hijo de Dios". Volviendo a nuestra historia, creemos que ante esta pregunta de los marineros, Jonás debe haberse sonrojado varias veces de vergüenza, porque tal pregunta, formulada por unos paganos, tocaba el flanco débil de su vida, y ponía en evidencia las contradicciones de su fe en el Dios de su pueblo.
Estudio bíblico de Jonás 1:1-3
vamos a leer el versículo 1 de este primer capítulo de Jonás, donde encontramos
El llamado y la comisión de Jonás
El Señor dirigió su palabra a Jonás hijo de Amitai y le dijo:
Aquí vemos que Jonás se identificó como profeta, y como el hijo de Amitai. Recomendamos volver a la introducción, para leer una discusión detallada de Jonás como personaje histórico., como pudimos apreciar en el pasaje del segundo libro de los Reyes, capítulo 14, versículo 25. Leamos el versículo 2 de este primer capítulo de Jonás, en el cual vemos que el Señor le dijo:
"Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad y clama contra ella, porque su maldad ha subido hasta mí."
Aquí encontramos el llamado y la comisión del profeta Jonás para ir a la ciudad de Nínive, llamada en este versículo "una gran ciudad". Era la capital del imperio asirio y estaba situada en el río Tigris. Era la potencia mundial de aquella época. Más adelante, vamos a tratar este asunto del tamaño de la ciudad, porque este detalle se enfatizó dos veces más en este libro. Aquí el énfasis recayó realmente en la maldad de esa ciudad. Era una gran ciudad por cierto, pero era también enorme su maldad. Y esa maldad llegó hasta tal punto que llegó a la presencia de Dios. Y entonces Dios determinó que juzgaría a la ciudad - es decir, en el caso de que la ciudad no volviera a El.
Leamos ahora el versículo 3 de este primer capítulo, en el cual vemos que el profeta
Jonás se dirigió hacia el oeste
"Pero Jonás se levantó para huir de la presencia del Señor a Tarsis, y descendió a Jope, donde encontró una nave que partía para Tarsis; pagó su pasaje, y se embarcó para irse con ellos a Tarsis, lejos de la presencia del Señor."
Jonás dejó su ciudad natal de Gath-epher en el reino del norte de Israel, y con este llamado y comisión que había recibido de Dios, uno pensaría que se iba a dirigir directamente a la ciudad de Nínive. Desde Israel, para dirigirse a Nínive, Jonás habría tenido que salir en dirección al este. Pero en vez de encaminarse en esa dirección, hizo algo muy extraño. Descendió hasta Jope y compró un billete en el primer barco que zarpó hacia Tarsis. Tarsis era una ciudad que había sido fundada por los Fenicios en la costa sur de España. Era un lugar remoto del oeste. (Ahora, los fenicios eran en aquellos tiempos una nación de navegantes, y habían fundado gran cantidad de ciudades a lo largo del mediterráneo en la costa norte de África y a lo largo de la costa sur de España. Esta gente había llegado hasta Gran Bretaña, y dicen que ellos fueron los que le dieron a esa zona su nombre. "Inglaterra", que quiere decir "la tierra del estaño". Iban allí para obtener estaño.)
Tenemos ahora ante nosotros lo que consideramos un problema mayor que el de Jonás en el gran pez. En realidad, el problema de este libro de Jonás no era el pez, sino que era Jonás. Dios le pidió que se fuera a Nínive y, en cambio, el compró un billete para viajar a Tarsis. Dios le dijo que se fuera en dirección al este y él decidió no obedecer a Dios y partió rumbo al oeste. Entonces, de forma natural surge la pregunta: ¿Por qué actuó Jonás de esta manera? Hay varias explicaciones:
(1) Jonás detestaba a los habitantes de Nínive y no quería que se salvaran. Había ciertas bases para ese odio. Asiria era una de las naciones más brutales del mundo antiguo. Este pueblo era temido por todos los pueblos de aquella época. Usaban métodos muy crueles para torturar a la gente y podían extraer información de sus cautivos con mucha facilidad. Una de las cosas que hacían era que ellos sacaban a un hombre al desierto, y lo enterraban en las arenas del desierto hasta el cuello, dejando sobresalir solamente la cabeza. Entonces colocaban una correa de cuero en su lengua, y lo dejaban allí para que muriera, mientras el sol ardiente lo abrasaba sin misericordia. Se decía que la persona tratada en esa forma, enloquecía antes de morir. Esa fue pues, una de las torturas que habían ideado.
Como ejército, los Asirios tenían una forma de desplazarse fuera de lo normal. Una de las razones por las cuales los babilonios pudieron vencerlos fue la lentitud de la marcha del ejército asirio. Ellos avanzaban llevando a sus familiares y tenían muy poco orden en el ejército. Se movían como si fueran una multitud que cruzaba el campo. Resultaba fácil llegar a la conclusión de que semejante desorden se volvería en contra de ellos. Sin embargo, cuando se desplazaban como si fueran una plaga de langostas sobre una ciudad o pueblo, se decía que eran tan temidos, que en algunas ocasiones toda una ciudad llegaba al extremo de suicidarse antes que caer en las manos de los brutales Asirios. O sea, que podemos ver que no eran precisamente apreciados por los pueblos que los rodeaban.
También sabemos que en esta época en particular ellos estaban llevando a cabo incursiones contra el reino del norte de Israel. Ahora, durante mucho tiempo, fueron Siria y el reino del norte de Israel, las naciones que lucharon entre sí. Pero ellas finalmente lograron concertar una alianza a causa de la amenaza de Asiria sobre el norte y el este. Sin embargo, al final, Asiria llevó cautivos a los pueblos de Siria e Israel. Cuando los Asirios comenzaban a penetrar en una nación a la que querían conquistar, efectuaban un ataque por sorpresa sobre una ciudad, se llevaban cautivas a las mujeres, y después asesinaban brutalmente a los hombres y a los niños. No lo sabemos con seguridad, pero es razonable deducir, que los Asirios habían descendido en alguna ocasión contra Gath-hepher, ciudad natal de Jonás, Incluso es posible que hubieran llegado hasta su hogar, y puede que el profeta hubiera visto con sus propios ojos como asesinaban brutalmente a sus propios padres. O quizás él pudo ver cómo los asirios abusaron y violaron a sus propias hermanas. Pero lo que sí sabemos, es que Jonás detestaba a los asirios y no quería que ellos se salvaran. Por tanto, él salió de viaje en la dirección opuesta. Él no les iba a llevar el mensaje de salvación de parte de Dios.
(2) Hubo una segunda razón por la cual Jonás se dirigió hacia el oeste. Alguien podría decir que el mensaje de Jonás no era de salvación, sino que éste sería un mensaje de juicio. Bueno, aunque esto era cierto, es decir, que sí sería un mensaje de juicio, Pero Jonás conocía a Dios y entonces ese fue el motivo que lo impulsó a viajar en la dirección opuesta. El profeta sabía que si llegaba a la ciudad de Nínive con un mensaje de juicio y la gente de la ciudad se arrepentía y volvía a Dios, Dios no los castigaría, sino que salvaría a la ciudad. Y él no quería que aquel pueblo se salvara, Esa no era la opción que él deseaba. Así que se fue en la dirección contraria.
(3) Una tercera razón por la que Jonás salió de viaje en otra dirección, fue que él era claramente, un profeta de Dios desobediente - de ello no cabe la menor duda. El estaba fuera de la voluntad, de la misma manera que el hijo pródigo de la parábola relatada en el Evangelio de Lucas, capítulo 15. El hijo pródigo huyó de su hogar; no quiso vivir bajo la autoridad de su padre y por ello viajó a un país lejano. De la misma manera, Jonás se encontraba fuera de la voluntad de Dios. Era un profeta cuya vida no estaba siendo vivida en armonía con los planes de Dios. Más adelante veremos que la totalidad del capítulo 4 trata sobre su rebelión y como Dios le colocó nuevamente bajo su autoridad.
(4) Ahora aquí tenemos una cuarta y última razón por la que Jonás desobedeció a Dios. ¿Ha observado Ud. que en el Antiguo Testamento Dios nunca envió a sus mensajeros como misioneros a otros países? El método que Dios usó en el Antiguo Testamento fue realmente el método opuesto al que usa en la actualidad. Israel tenía que servir y adorar a Dios como nación que estaba situada geográficamente en la encrucijada del mundo, donde se encontraban los tres continentes de Europa, Asía y África. Las naciones de aquel tiempo si no se desplazaban para conseguir agua, tomaban la ruta que cruzaba las tierras de Israel. Dios eligió a aquel pueblo, lo colocó en esa encrucijada, e hizo que construyeran un templo para adorarle, para que pudieran dar testimonio de Dios sirviéndole. El testimonio de ellos se dirigía hacia un mundo que los estaba observando. La invitación, que encontramos expresada en un salmo, era "Venid, subamos a la casa del Señor y adorémosle". Y así, en aquella época de apogeo, el pueblo de Israel dio testimonio de Dios en la encrucijada del mundo, y el mundo vino a ellos.
Por ejemplo, la reina de Saba vino a Israel desde los confines de la tierra. ¿Y por qué realizó semejante viaje? Ella había oído acerca de cómo adoraban los israelitas y cuando llegó allí, encontró que había un altar para los pecadores. Ello fue lo que la condujo a un conocimiento salvador de Dios. Si usted lee este registro histórico, descubrirá que no solo vino ella al reino de Israel, sino que también otros reyes de la tierra acudieron para escuchar la sabiduría de Salomón. Durante ese breve período, Israel ofreció al mundo un testimonio, pero los israelitas no tuvieron que expresar este testimonio saliendo de viaje como misioneros, sino que fue el resto del mundo el que vino a encontrarse con ellos.
En el Antiguo Testamento se nos dio solo un ejemplo, el de la reina de Saba. En el Nuevo Testamento, en el libro de Los Hechos, tenemos el ejemplo de cada uno de los hijos del patriarca Noé: de un descendiente de Cam, de un descendiente de Jafet, y de un descendiente de Sem, quienes se convirtieron al cristianismo. Nos referimos al eunuco etíope, a Saulo de Tarso, y a Cornelio, el centurión romano. Aunque se nos dieron solo estos ejemplos, hubo literalmente miles y, más tarde, millones, que fueron guiados a un conocimiento salvador de Cristo.
Sin embargo, para la iglesia actual el método es el opuesto al del Antiguo Testamento, Creemos que a los 12 discípulos, todos ellos israelitas formados de acuerdo con el Antiguo Testamento, les debió resultar llamativo e incluso sorprendente, cuando el Señor Jesús les dijo Id por todo el mundo, y predicad el evangelio a toda criatura (como podemos leer en Marcos 16:15) Habrán pensado que se trataba de algo nuevo, que jamás hubieran imaginado. En vez de convocarlos al templo en Jerusalén, les estaba diciendo que, comenzando en Jerusalén, es decir, desde Jerusalén, debían ir a Judea, a Samaria y hasta los confines de la tierra. Este es pues el método actual. A veces criticamos a Israel por su fracaso en su labor de testimonio, pero nosotros edificamos un templo y esperamos que la gente venga hacia nosotros, cuando que, en vez de ello, tendríamos que salir al mundo. Por este motivo difundimos la Palabra y el mensaje de Dios a través de la radio, porque creemos que es el método divino en la actualidad.
Pero ese no era el método en los días de Jonás y él se sorprendió cuando Dios le dijo: Levántate y ve a Nínive. Creemos que Jonás era el mismo tipo de persona que Simón Pedro. Pensamos que Jonás se puso a discutir con el Señor, de la misma manera en que lo haría, siglos más tarde, Simón Pedro. Creemos que él era esa clase de persona que le habría dicho a Dios: "Un momento por favor. Tú nunca enviaste a Elías a Egipto, ni a Isaías a un país aun más lejano. ¿Por qué me estás pidiendo a mí que haga algo que nunca le pediste a ningún profeta que hiciera?" Y simpatizamos con Jonás. Él no podía entender por qué Dios querría cambiar Su método. Sin embargo, este libro revela que Dios es el Dios de los no judíos. El apóstol Pablo escribió en su carta a los Romanos, capítulo 3, versículo 29, las siguiente palabras que ya hemos citado en otra ocasión: 29¿Es Dios solamente Dios de los judíos? ¿No es también Dios de los no judíos? Ciertamente, también de los no judíos. Y Jonás hubiera estado de acuerdo con esta declaración, pero no en ese momento de su vida. No sería hasta después de las experiencias relatadas en este libro que él fue consciente de que su Dios era también el Dios de los no judíos.
Volviendo al versículo 3, recordemos que dice: encontró una nave que partía para Tarsis; pagó su pasaje, y se embarcó para irse con ellos a Tarsis, lejos de la presencia del Señor. La experiencia de Jonás, estimado oyente, podría resultarle de ayuda si usted está viviendo momentos difíciles que le hacen preguntarse si usted está en la voluntad de Dios. Aunque no podemos decirle si usted está viviendo, o no, de acuerdo con Su Voluntad, podemos decirle lo siguiente: el hecho de que usted esté pasando por momentos problemáticos no constituye una prueba de que esté fuera de la Voluntad de Dios. Más bien, podría ser una prueba de que usted está bajo la Voluntad de Dios. Si usted está viviendo una vida en la que todo le sale bien y le resulta fácil en todos los aspectos, y si ello es el único indicador que está usando para interpretar que usted está viviendo en la voluntad de Dios, entonces se está apoyando sobre una base deficiente, frágil, y esa actitud no lo sostendrá en tiempos de crisis.
Observemos de cerca la ilustración de Jonás. Aquí tenemos a un hombre viajando en la dirección opuesta a la cual Dios le dijo que viajara. Él estaba clara y definitivamente fuera de la voluntad de Dios, y se dirigió hacia Jope, y cuando llegó allí, no encontró ningún problema. Entonces encontró un barco, compró un billete, subió a bordo y se fue a dormir. Todo parecía ir bien.
Según nuestra opinión, Jonás podría haber dado un testimonio, parecido a algunos que hemos escuchado con frecuencia. Quizás él fue a comprar el billete preguntándose si estaba cumpliendo la voluntad de Dios o no. (El tenía que haber sabido que no la estaba obedeciendo). Pero, igual que él, algunos dicen que se preguntan si la está cumpliendo o no. Quizás, a última hora ya no quedaban plazas libres, pero alguien llamó para cancelar la suya y entonces el vendedor de billetes le ofreció el lugar que había quedado vacante. Entonces Jonás debió haber pensado: "¡Bueno, esto debe querer decir que estoy cumpliendo la Voluntad de Dios!"
¿Cuántos cristianos piensan hoy de esta manera? Si lo están pasando mal piensan: "Ay, debo estar fuera de la voluntad de Dios": Si todo está en calma y nos va bien en todo piensan:"Bueno, debo estar obedeciendo la Voluntad de Dios". Estimado oyente, de acuerdo con nuestra opinión, si usted está teniendo problemas, podría ser que el diablo se está preocupando porque usted está creciendo espiritualmente y siendo efectivo para Dios. Hemos encontrado que esto ha resultado cierto en nuestro propio ministerio cristiano. Simplemente, el hecho de que usted esté teniendo problemas no quiere decir que se encuentra fuera de la Voluntad de Dios.
Volviendo a la historia de Jonás, todo parecía seguir saliendo bien y todo auguraba un viaje tranquilo y agradable. Alguien ha definido una situación parecida a ésta como "una coincidencia fortuita de circunstancias". Pero nosotros sabemos que Jonás estaba viajando en la dirección equivocada y Dios iba a tener que hacerlo ir a parar a un pez para que su vida experimentara un giro y se pusiera en la dirección correcta.
A través de los siglos, en la Biblia y fuera de la Biblia, los siervos de Dios no se han encontrado con una vida fácil. Las circunstancias no se les han presentado tan favorables; más bien han sido difíciles. Nos ha emocionado la historia del misionero David Livingstone; pero él, verdaderamente, sufrió lo suyo. Si hubiéramos penetrado en la oscuridad espiritual del África, como él hizo, después de pasar por algunas de las duras experiencias que las que él pasó, nos hubiera resultado fácil decir con una voz piadosa: "Bueno, parece que la Voluntad de Dios es que demos la vuelta y regresemos al hogar". Otro misionero, llamado John Patton, misionero a las Nuevas Hébridas, se encontró con decepciones por todas partes y tuvo que sortear obstáculos diariamente; pero, ésta es la manera en que a veces Dios nos guía.
En la carta a los Hebreos, capítulo 11, versículos 36 al 38, hablando de muchos héroes anónimos de la fe, dice: 36Otros experimentaron oprobios, azotes y, a más de esto, prisiones y cárceles. 37Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada. Anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados. 38Estos hombres, de los cuales el mundo no era digno, anduvieron errantes por los desiertos, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra. En esa misma carta a los Hebreos también leemos que algunos, por la fe, escaparon del filo de la espada, mientras que otros, por causa de su fe, fueron muertos por la espada. En consecuencia, diremos que usted no puede interpretar siempre que las circunstancias favorables son una señal de estar bajo la Voluntad de Dios, y que las desfavorables indican que usted no está en la Voluntad de Dios.
Volviendo a nuestra historia, Jonás se encontraba entonces a bordo y lo imaginamos en la cubierta sonriendo, a medida que la vista de la costa se iba perdiendo en la distancia. Quizás se dijo a sí mismo: "¡Bueno, parece que voy a tener un viaje tranquilo!" Pero más adelante comprobaremos que este hombre no lo iba a tener nada fácil.
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