viernes, 1 de mayo de 2015
LIBRO PROFETICO MAYOR ---ISAIAS
Isaías 1:4-18
Leímos hasta el versículo 3 del primer capítulo. Aquí tenemos un comienzo tremendo porque se nos revela a Dios en el tribunal de este universo. Él está aquí llamando a todos los seres inteligentes que Él ha creado para que escuchen que lo que Él va a hacer es justo y correcto. Lo vemos ahora como el Juez de toda la tierra, y aquí es el Juez de Su propio pueblo, la nación que Él llamó para Sí mismo. Comencemos nuestra lectura de hoy con el versículo 4 de este primer capítulo de Isaías:
"¡Ay gente pecadora, pueblo cargado de maldad, generación de malhechores, hijos depravados! ¡Dejaron al Señor, provocaron a ira al Santo de Israel, se volvieron atrás!"
Vemos a Dios como el Juez de toda la tierra y de Su propio pueblo Israel. Parece extraño pensar en Dios como un juez, porque en la mentalidad del sistema del mundo, Dios ha sido removido del trono del juicio. Ha sido despojado de Su autoridad, prerrogativa y privilegio real, y de los límites que Él estableció como gobernante moral de Su universo. Su nombre ha sido empujado hasta los confines del mundo y tratado como si fuera un exceso de equipaje. No queremos ser irreverentes hoy cuando decimos que la enseñanza moderna nos ha dado una concepción completamente deformada de Dios. Ha sido caracterizado como un anciano bondadoso y sentimental. Éste es el concepto general que muchos tienen hoy de Dios, pero la Biblia no lo describe de esta manera. Dios va a juzgar este Universo algún día, tal como Él ha juzgado a Su propio pueblo, y ello debería servir de advertencia, no sólo a las naciones sino también a los individuos.
Israel fue descrito aquí como un pueblo cargado de maldad y esas palabras "cargados de maldad" arrojan mucha luz sobre esa invitación personal que el Señor Jesús proclamó en el Nuevo Testamento. Como leemos en Mateo 11:28, Él dijo, "Venid a mi todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar". Y entonces sabemos lo que Él quiso decir: "cargados de maldad". Ésta era la condición del pueblo de Israel. Y hoy esta misma invitación se extiende a todos aquellos que están soportando la carga del pecado, para que traigan su carga y la dejen sobre Él, para que encuentren el descanso, el descanso de la redención.
En este versículo Dios expresó la condición de Israel. Eran apóstatas, se habían apartado de Dios, y eran un pueblo cargado de maldad. Y en consecuencia, Dios iba a señalar detalladamente la acusación que Él presentaba contra ellos.
Esto nos hace recordar la filosofía del gobierno humano por medio del cual opera Dios. Este sistema nos fue presentado en el libro de los Jueces, y podemos ver este ciclo de la historia del gobierno humano, operando en las naciones. En el libro de los Jueces vimos a Israel sirviendo a Dios, siendo bendecidos por Dios y prosperando. Y en su prosperidad, comenzaron a apartarse de Dios y, finalmente, se entregaron a la idolatría. Se pusieron en rebelión contra Dios; en realidad, se olvidaron de Él. Cayeron en manos de sus enemigos y entonces clamaron a Dios para que les librara. Cuando se volvieron a Dios, Él les libró de la opresión de sus enemigos y les restauró a una posición de bendición. Esta escena histórica se repitió cíclicamente por todo el relato de las Sagradas Escrituras, y la historia ha confirmado el hecho de que hay tres pasos en el proceso de caída de cualquier nación. Primero hay una apostasía religiosa, después se produce una decadencia moral y, finalmente, la anarquía política. Ahora, hay muchas personas que no prestan ninguna atención a este ciclo, hasta que se llega a la etapa de la anarquía política. Entonces, comienzan a clamar reclamando un cambio de gobierno, y pidiendo que se adopte un nuevo sistema. Ahora bien el problema de fondo no está en el sistema de gobierno. El problema de Jerusalén en aquella época no estaba en el palacio real. El problema estaba dentro del templo. Las dificultades comienzan cuando hay apostasía espiritual. La apostasía es el abandono de la fe.
Continuemos leyendo los versículos 5 al 7 de este primer capítulo de Isaías:
"¿Por qué querréis ser castigados aún? ¿Todavía os rebelaréis? Toda cabeza está enferma y todo corazón doliente. Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa sana, sino herida, hinchazón y podrida llaga; no están curadas ni vendadas ni suavizadas con aceite. Vuestra tierra está destruida, vuestras ciudades puestas a fuego, vuestra tierra delante de vosotros devorada por extranjeros y asolada como asolamiento de extraños."
Lo que Dios dijo en estos versículos era absolutamente cierto. Había decadencia moral y anarquía política, pero Dios no intervino, se mantuvo apartado. Ésta no era todavía la acusación que El presentaba contra ellos. Escuchemos lo que dicen los versículos 8 y 9:
"Y queda la hija de Sión como enramada en viña, como cabaña en melonar, como ciudad asolada. Si el Señor de los ejércitos no nos hubiera dejado un resto pequeño, seríamos como Sodoma, semejantes a Gomorra."
En otras palabras, que si no hubiera habido un remanente fiel, Dios habría destruido a Israel como hizo con Sodoma y Gomorra. Pero siempre ha existido un remanente del pueblo de Dios. Y ese remanente existe en la actualidad. Y hay un remanente en la actualidad: hay cristianos esparcidos por todo el mundo. Y dice el versículo 10:
"¡Príncipes de Sodoma, oíd la palabra del Señor! ¡Escuchad la ley de nuestro Dios, pueblo de Gomorra!"
Aquí Dios lo estaba explicando detalladamente. Todo el problema consistía en una apostasía espiritual. Dice el versículo 11:
"¿Para qué me sirve, dice el Señor, la multitud de vuestros sacrificios? Hastiado estoy de holocaustos de carneros y de grasa de animales gordos; no quiero sangre de bueyes ni de ovejas ni de machos cabríos."
Dios especificó Sus acusaciones contra Su pueblo. Él había puesto Su mano sobre un asunto concreto, y Él iba a demostrar el punto determinado en el cual ellos estaban equivocados. Dios señaló con Su dedo a lo mejor que tenía el reino de Judá, y no a lo peor. Les mostró aquello que estaba muy mal. Israel tenía una religión dada por Dios y un ritual establecido por Dios, en un templo construido por Dios. Pero ellos estaban actuando mal en aquello que representaba lo mejor que tenían. Estaban trayendo sacrificios y cumpliendo el ritual de acuerdo con la letra de la Ley, pero sus corazones estaban en rebelión contra Dios. Su religión no estaba afectando a su conducta. Sinceramente, éste es un problema de gran actualidad entre los creyentes de nuestro tiempo. Muchos de nosotros hemos llegado a un punto en el cual tenemos una cierta forma de piedad, de devoción pero rechazamos el poder que existe en ella. Continuemos leyendo los versículos 12 y 13:
"¿Quién pide esto de vuestras manos, cuando venís a presentaros delante de mí para pisotear mis atrios? No me traigáis más vana ofrenda; el incienso me es abominación. Luna nueva, sábado y el convocar asambleas, no lo puedo sufrir.¡Son iniquidad vuestras fiestas solemnes!"
Aquí podemos ver que incluso aquello que Dios ha ordenado se convierte en algo inútil cuando el corazón no está implicado en ello, y cuando no afecta a la conducta del creyente.
Estimado oyente, si el Señor Jesús fuera a su iglesia el próximo domingo, ¿tendría algo que decir a favor suyo? ¿Le felicitaría por su fidelidad hacia Él? ¿Le podría decir lo mucho que Él aprecia su interés y participación espiritual en los encuentros de la comunidad cristiana, y en lo que usted le entrega? Me temo que no. Aquel que tiene pies como "el brillo del bronce bruñido", cuyos ojos son "como llama de fuego" (Daniel 10:6, Apocalipsis 1:14-16 y Proverbios 5:4) no podrá decir algo a favor nuestro. Creemos que a la mayoría nos dirá que toda nuestra forma exterior, todos nuestros elocuentes testimonios y profesiones expresadas en público, le molestan, le desagradan. Más bien, nos diría que necesitamos arrepentirnos y venir a Él con una actitud humilde. Seguramente en estas palabras dirigidas a Su pueblo hay una advertencia para muchos cristianos e iglesias. Fundamentalmente, nuestras dificultades actuales tienen un origen espiritual; y hasta que un cristiano profesante se arrepienta y experimente una verdadera renovación espiritual, no hay esperanza para muchas iglesias o congregaciones cristianas.
Continuemos leyendo los versículos 15 al 17 de este primer capítulo de Isaías:
"Cuando extendáis vuestras manos, yo esconderé de vosotros mis ojos; asimismo cuando multipliquéis la oración, yo no oiré; llenas están de sangre vuestras manos. Lavaos y limpiaos, quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos, dejad de hacer lo malo, aprended a hacer el bien, buscad el derecho, socorred al agraviado, haced justicia al huérfano, amparad a la viuda."
Es como si Dios nos estuviera diciendo que no somos otra cosa que un grupo de personas falsas, que nos acercamos a Su presencia como si fuéramos realmente genuinos, que hacemos nuestros sacrificios, cumplimos con ciertos rituales, pero que todo ello carece absolutamente de significado espiritual para nosotros. Aquí en este pasaje vemos que Dios expresó claramente Su acusación contra aquel pueblo. Ellos eran culpables de apostasía, lo cual les había conducido a la decadencia moral y a una anarquía política en la nación. Dios había convocado a Israel a la sala del tribunal y había demostrado Su acusación contra ellos. Israel era como un preso acusado esperando su sentencia en el juicio. Dios podía ya ponerse en movimiento para castigarlos.
Pero aun en un momento como este, tardíamente, casi fuera de tiempo, Dios estaba dispuesto a resolver este caso fuera del tribunal. Es como si Él le dijera a Israel "No vayan ustedes a juicio contra mí porque van a salir perdiendo". El Juez tenía algo más que decir, y quedamos enormemente sorprendidos de lo que dijo a continuación. Escuchémosle en el versículo 18 de este primer capítulo de Isaías:
"Venid luego, dice el Señor, y estemos a cuenta: aunque vuestros pecados sean como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; aunque sean rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana."
Dios les está diciendo al reino de Judá que no le obligaran a dictar sentencia, que arreglaran el asunto fuera de la sala del tribunal. Recordemos que eso fue lo que el Señor Jesucristo dijo en Mateo 5:25, "Ponte de acuerdo pronto con tu adversario, entre tanto que estás con él en el camino". O sea, que no esperemos hasta que él nos lleve ante el tribunal. Dios tiene una fórmula secreta, una alquimia divina, una receta potente, una poción poderosa, un elixir celestial que remueve el pecado. No es una fórmula secreta, como la de una bomba nuclear, pero es más potente y puede lograr una transformación maravillosa e increíble. En el capítulo 53 de este libro de Isaías podremos contemplar a Aquel que fue más desfigurado, que sufrió más, y que murió de forma diferente, que fue herido por nuestras transgresiones. Y como Él pagó la deuda, el castigo, el Juez puede ahora ofrecernos Su compasión y misericordia. La sangre de Jesucristo, el hijo de Dios, continúa limpiando de todo pecado.
Así que ésta fue la acusación de Dios contra Su pueblo, y ésta fue la base sobre la cual ellos podían volver a Él. Si ellos se volvían a Dios, Él preservaría a la nación. Históricamente vemos que les daría casi cien años. Entonces, si no regresaban a Él y cambiaban de conducta, les enviaría al cautiverio.
En su libro "La decadencia y caída del Imperio Romano", el historiador Gibbon presentó cinco razones que causaron la decadencia y caída de aquel gran imperio mundial. Como primer paso hacia la decadencia, él mencionó que se socavó la dignidad y santidad del hogar, que es la base de la sociedad humana. El segundo paso fue el establecimiento de impuestos cada vez más altos y un incremento del gasto público para proporcionar pan gratis y circos para el pueblo. El tercer paso fue que se puso de moda una descabellada manía por los placeres y los deportes, que se fueron convirtiendo, cada año, en una experiencia más emocionante, más brutal y más inmoral. El cuarto paso, fue implicarse en una carrera armamentista, incluyendo la formación de grandes ejércitos, cuando el verdadero enemigo estaba dentro del propio imperio. Y el quinto paso, fue el decaimiento de la religión, que se fue convirtiendo en una simple forma exterior, perdiendo su contacto con la vida, y perdiendo poder para guiar al pueblo.
Es evidente, y la historia así lo ha demostrado en muchas naciones, que la decadencia de un país comienza con una apostasía espiritual, que es seguida por un deterioro moral, que da como resultado final una anarquía política.
James Reston, en el periódico Wall Street Journal, hace ya algún tiempo, mostrando la diferencia que existe entre las declaraciones públicas y de lo muchos dicen en privado dijo: "En público, ellos hablan de lo maravilloso que se presenta el futuro, pero en conversaciones privadas, uno comienza a escuchar las dudas de que el hombre mortal sea capaz de resolver o de controlar los problemas políticos, sociales y económicos que la vida ha puesto ante él."
Observemos lo que han indicado otras personas. Un profesor de historia en Salzbury, Carolina del Norte, dijo: "El gran sueño americano se está desvaneciendo en medio de realidades terribles, y con signos visibles de una decadencia en nuestra sociedad contemporánea". Si uno echa una mirada hacia la historia religiosa y política, uno puede apreciar este deterioro en el día de hoy.
Por otra parte, la creciente agresividad de las personas se manifiesta en todos los órdenes de actividad y convivencia humana. Ahora, ¿qué diremos de la decadencia moral? La palabra corrupción se oye ya demasiadas veces en los medios de difusión, ante el aumento de las personas que aprovechan el ejercicio del poder político para enriquecerse. El aumento de la criminalidad es innegable. Especialmente en las grandes ciudades existe una preocupación creciente por la seguridad ciudadana. Millones de jóvenes han sido contagiados por enfermedades sociales, entre las cuales se encuentra el Sida que a la fecha ha causado la muerte de millones de personas. Muchas personas se han refugiado en el alcoholismo, que en vez de satisfacción les produce un grave deterioro físico y mental. El número de suicidios nunca ha sido tan elevado. Cabe destacar igualmente el aumento de la violencia en los centros educativos entre alumnos, y de alumnos hacia profesores. La familia parece diluirse y deja de ser el pilar de la sociedad, con la conflictividad familiar, el relajamiento de las relaciones entre los miembros de la familia y el aumento del número de divorcios. Además, nunca ha habido tantos casos de violencia doméstica. Amigo oyente, podemos apreciar que se ha dado un gran paso hacia abajo en esto de la decadencia moral. Y, ¿qué diremos de la decadencia espiritual? El Dr. Walter Thompson de la universidad de Akron dijo: "En los últimos 6.000 años, han existido 21 civilizaciones. Y cada una de ellas naufragó en el preciso momento en que dejaron de tener en cuenta a Dios". Amigo oyente, estamos llegando al fondo del abismo. Allí es donde nos encontramos hoy, pero Dios nos está diciendo lo que leímos en nuestro pasaje Bíblico de hoy en Isaías 1:18: "Venid ahora, y razonemos, dice el Señor: aunque vuestros pecados sean como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; aunque sean rojos como el carmesí, como blanca lana quedarán". Ésa es la única salida para cualquier nación del mundo.
Y a nivel personal, hay muchas opciones que los seres humanos prueban para encontrar una salida a la situación actual. Hay quienes intentan razonar, meditar o elaborar algún nuevo sistema de pensamiento. Otros creen que dando rienda suelta a sus deseos, a sus pasiones, lograrán la satisfacción y la paz. Otros creen que la ciencia con sus avances impondrá la racionalidad en el ser humano y entonces se lograrán firmes bases para una convivencia. Otros piensan que la paz habrá de imponerse por medio de la fuerza, para evitar la anarquía o la dominación de totalitarismos en el orden internacional. También muchos depositan su esperanza en que la economía sabiamente dirigida podrá crear un orden social justo y exento de violencia. Y hay quienes buscan en nuevas religiones y sectas nuevas experiencias religiosas que les permiten controlar sus pensamientos e instintos, y les proporcionen una salida al caos.
Pero, frente a tantas voces que se alzan, la Biblia, la Palabra de Dios, amigo oyente, nos dice que debemos dirigirnos a Él para encontrar la salida. Y el Señor Jesucristo nos dijo: "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie viene al Padre sino por Mi". Él también dijo: "Yo soy la Puerta. El que por mi entrare será salvo". Ésa es la única esperanza para cualquier nación del mundo. Es la única esperanza para el mundo del día de hoy. Estimado oyente, Cristo es la única esperanza para usted.
LIBRO PROFETICOMAYOR --ISAIAS ---
Capítulo 1
"Visión de Isaías hijo de Amoz, la cual vio acerca de Judá y Jerusalén, en días de Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías, reyes de Judá."
En primer lugar, observemos que ésta fue una visión acerca de Judá y Jerusalén. Aunque la profecía se refiere directamente a un pueblo y a una ciudad concreta, tiene una gran aplicación para cualquier pueblo de la tierra y haremos bien en escuchar este mensaje y tenerlo en cuenta.
Dice aquí en días de Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías. Uzías, el décimo rey del reino de Judá, contrajo la lepra porque se entrometió en el lugar santo del templo, acción que no se le permitía ni siquiera al rey. Sin embargo, Uzías fue considerado un buen rey. Jotam, su hijo, que le sucedió en el trono, fue también un buen rey. Pero Acaz, el nieto de Uzías, fue un mal rey. Finalmente, Ezequías, el último de los reyes aquí mencionados, fue un buen rey. Él fue el rey que pidió a Dios que su vida fuera prolongada y Dios le concedió ese deseo. El haber pedido ese privilegio fue probablemente un error por parte de Ezequías, porque muchos acontecimientos lamentables ocurrieron durante sus últimos años de vida, hechos que realmente fueron la ruina de su reino.
Continuemos leyendo el versículo 2 de este primer capítulo de Isaías:
"Oíd, cielos, y escucha tú, tierra, porque habla el Señor: Crié hijos y los engrandecí, pero ellos se rebelaron contra mí."
Aquí podemos ver que Dios comenzó esta profecía de una forma majestuosa. Éste fue el juicio u opinión general de Dios contra Judá.En este momento de nuestro relato, después de quinientos años, Dios dijo: "Crié hijos y los engrandecí, pero ellos se rebelaron contra mí". Él estaba dispuesto a quitarles de la tierra que les había entregado y enviarlos al cautiverio de Babilonia. Así que convocó a los seres inteligentes del universo para que fueran testigos de que Él es justo y acertado en Sus tratos con Su pueblo. Su acusación contra ellos, era la de rebelión. La condición bajo la cual se les había permitido habitar en aquella tierra era la obediencia. Pero ellos fueron desobedientes y, de acuerdo con la ley de Moisés, cuando un hombre tenía un hijo rebelde, tal hijo tenía que ser apedreado hasta la muerte. Así que la acusación de Dios contra ellos era muy grave. Como hijos de Dios, ellos se habían rebelado contra la ley que Él había entregado a Moisés. En el libro de Deuteronomio 21:18-21, podemos leer la ley vigente para un hijo incorregible. Decía así: "18Si alguien tiene un hijo contumaz y rebelde, que no obedece a la voz de su padre ni a la voz de su madre, y que ni aun castigándolo los obedece, 19su padre y su madre lo tomarán y lo llevarán ante los ancianos de su ciudad, a la puerta del lugar donde viva, 20y dirán a los ancianos de la ciudad: Este hijo nuestro es contumaz y rebelde, no obedece a nuestra voz; es glotón y borracho. 21Entonces todos los hombres de su ciudad lo apedrearán, y morirá. Así extirparás el mal de en medio de ti, y cuando todo Israel lo sepa, temerá."
Con el propósito de enfatizar Su acusación y romper la tensión de la sala del tribunal, Dios se complació en usar algún sentido del humor. Confiamos en que usted perciba el humor en algunas partes de la Biblia; si usted así lo hace, disfrutará más de su lectura. Creemos que cuando lleguemos a la eternidad y hayamos superado la época del pecado en esta tierra, y hayamos llegado al final del programa que Dios está desarrollando en el período actual, como se dice popularmente, vamos a pasarlo bien. Creemos que vamos a reír mucho y que vamos a disfrutar de situaciones divertidas. Y no les hace mal a los cristianos tener un correcto sentido del humor. Dios ha colocado humor en la Biblia y a nadie debería parecer una falta de reverencia reconocer esta realidad. Porque Dios quiere que, en todos los aspectos de la vida, disfrutemos de la vida cristiana.
Continuemos leyendo el versículo 3 de este primer capítulo de Isaías:
"El buey conoce a su dueño, y el asno el pesebre de su señor; Israel no entiende, mi pueblo no tiene conocimiento."
Este versículo constituye una sátira. Los dos animales que fueron usados en la ilustración no tienen precisamente la reputación de ser muy inteligentes. Ni el buey ni el asno tienen un elevado coeficiente intelectual. Sin embargo, a pesar de sus limitaciones, estos animales tienen la suficiente inteligencia como para saber quién los alimenta.
En el pasaje que acabamos de leer Dios dijo: El buey conoce su dueño, y el asno el pesebre de su señor; Israel no entiende, mi pueblo no tiene conocimiento. Los que no aceptan el relato Bíblico de la creación sostienen que el ser humano desciende de animales. Sería más apropiado decir que el hombre actúa como los animales. En realidad, podría afirmarse que algunos animales superan a algunas personas en inteligencia. En esos casos parecería que los animales descienden de los seres humanos, porque se comportan como si hubieran alcanzado un estado evolutivo mejor que muchos. Y eso que no hemos considerado otros aspectos del comportamiento humano como la brutalidad, la capacidad para autodestruirse, y para destruir el medio ambiente y los recursos naturales. Hablamos de esta manera porque reconocemos que el ser humano ha caído muy bajo y no parece querer salir de su estado de postración espiritual. Realmente, las palabras que el Señor dijo al abrirse la sesión en la sala del tribunal acerca del cual hemos leído, invitan a pensar, nos hacen reflexionar seriamente sobre la situación a la que ha llegado muchas personas en su alejamiento de Dios.
LIBRO PROFETICO MAYOR --ISAIAS
El autor y la fecha de su ministerio
En cuanto al autor podemos decir que era hijo de Amoz (1:1). El nombre "Isaías" significa "El Señor es salvación". Aunque se conoce más sobre Isaías que sobre la mayoría de los demás profetas, la información sobre él es aún escasa. Probablemente residía en Jerusalén y tenía acceso a la corte real. De acuerdo con la tradición, era primo del rey Uzías, aunque no existe evidencia que apoye esa opción. Pero tuvo contacto personal con al menos dos reyes de Judá que fueron descendientes de David: Acaz y Ezequías.
Isaías estaba casado (8:3) y tuvo dos hijos. Se desconoce el año de su muerte, pero es posible que ocurrió después de la muerte de Ezequías en el 686 A.C., durante el reinado de Manasés, porque Isaías escribió una biografía de Ezequías, como podemos ver en 2 Crónicas 32:32. La muerte de Isaías habría ocurrido después de la muerte de Senaquerib, rey de Asiria, como puede deducirse de Isaías 37:38. La muerte de Senaquerib tuvo lugar en el año 681 A.C. Considerando que el ministerio del profeta comenzó en algún momento durante el reinado de Uzías (que reinó entre el 790 y el 739 A.C.) Isaías profetizó durante por lo menos 58 años. O sea, desde el 739 (año de la muerte de Uzías) hasta el año 681, fecha de la muerte de Senaquerib.
De acuerdo con una tradición del siglo segundo D.C., Isaías fue martirizado durante el reinado de Manasés. Justino Martir escribió que el profeta murió aserrado. En caso de ser cierta esa tradición, estaría incluido con aquellos mártires mencionados en Hebreos 11:37
Propósito del libro
el propósito principal del profeta Isaías al escribir esta obra, fue recordar a sus lectores la relación especial que tenían con Dios como miembros de la nación de Israel, que era la comunidad del pacto.
Los profetas Oseas y Miqueas fueron contemporáneos de Isaías. Muchos han observado las coincidencias en el mensaje y el vocabulario de Isaías y Miqueas.
El libro de Isaías es el primero de los 17 libros proféticos del Antiguo Testamento, no por ser el más antiguo sino porque es el más completo en contenido
LIBRO PROFETICO MAYOR ---ISAIAS ---CONTINUACION
La unidad del libro de Isaías
1. En primer lugar veamos la evidencia interna.
Es evidente que algunos de los mismos términos están presentes en el texto de todo el libro. Entre ellos tenemos, por ejemplo, "El Santo de Israel", que es un título de Dios, que aparece 12 veces en los capítulos 1 al 39, y 14 veces en los capítulos 40 al 66. Este título se utiliza sólo 6 veces en el resto de los libros del Antiguo Testamento.
El tema del "camino" o la "calzada" aparece en varias partes del libro. Señalaremos sólo los capítulos: el 11, el 19, el 35, el 40 y el 62.
El tema del "remanente" o el "resto" del pueblo, aparece en los capítulos 10, 11, 28, 37, y en el 46.
El establecimiento de la justicia es un tema que aparece en la primera división del libro, así como en la tercera. Ahora, la "paz" fue mencionada 11 veces en los capítulos 1 al 39, y 15 veces en los capítulos 40 al 66. La palabra "gozo" o "alegría" aparece 13 veces en los capítulos 1 al 39, y 19 veces en los capítulos 40 al 66. Significativamente, la palabra hebrea para "zarza" o "espino", aparece en el capítulo 7 y en el 55.
Los capítulos 40 al 55 enfatizan el hecho de que Dios librará a Su pueblo del cautiverio en Babilonia. A través de todo el libro Dios predijo que Ciro aparecería en la escena (44:28 - 45:1) y libraría al reino del sur (Judá) del cautiverio. En los capítulos 40 al 55 encontramos la afirmación teológica de que Dios estaba hablando a Su pueblo sobre el retorno del exilio con antelación, para que cuando tal evento ocurriera, ellos creyesen en Él. De esta manera, había una gran diferencia entre Dios y los dioses de las otras naciones circundantes, porque como Dios soberano, Él podía predecir los acontecimientos. Esta capacidad sobrenatural probaba Su carácter único en contraste con los dioses falsos.
2. En segundo lugar veamos la evidencia externa.
Los escritores del Nuevo Testamento asumieron que Isaías era el autor de todo el libro. En el Nuevo Testamento, todas las secciones principales de Isaías fueron citadas bajo el título "Isaías". La lista de citas es numerosa. Y resulta significativo que Isaías fue mencionado por nombre 22 veces en el Nuevo Testamento, más que cualquier otro profeta del Antiguo Testamento.Jesucristo mismo consideró que Isaías fue el autor de la totalidad del libro. Cuando se encontraba en la sinagoga de Nazaret (Lucas 4:17-19) se le dio, como dice literalmente ese pasaje, el libro del profeta Isaías. Y también se dice que habiendo abierto el libro, leyó un pasaje de Isaías 61.
Bosquejo general
para observar a este libro en su conjunto y obtener así una perspectiva general del desarrollo de los temas que trata,que en este momento su Biblia abierta, para ir siguiendo por sí mismo este recorrido rápido que hacemos por el libro, para observarlo en su conjunto y apreciar los detalles principales.
Encontramos en el libro tres divisiones naturales. La primera se titula Juicio (presentada en forma de poesía) y abarca los capítulos 1 al 35. La segunda es un Interludio histórico, y se extiende desde el capítulo 36 al 39 y a la tercera, la hemos titulado Salvación, y está presentada en forma de poesía. Se extiende desde el capítulo 40 hasta el 66.
Veamos ahora la estructura general de la primera división, titulada Juicio (capítulos 1 al 35). En esta parte podemos contemplar al Soberano sentado en el trono. Como su título así lo indica, Isaías escribió extensamente sobre el juicio que vendría sobre el reino de Judá (que era el reino del sur) debido a su fracaso en cumplir con el pacto de Moisés. El castigo de Dios probaría a la nación que Él cumple Su Palabra.
En el capítulo 1, tenemos un llamado solemne dirigido al universo para acudir a la sala del tribunal para escuchar la acusación de Dios contra la nación de Israel.
En el capítulo 2, se incluye un avance del futuro de Judá y Jerusalén.
El capítulo 3 describe el punto de vista actual de Judá y Jerusalén.
El capítulo 4 constituye otro avance del futuro.
El capítulo 5 contiene la Parábola de la Viña y amenazas contra Israel.
El capítulo 6, registra el llamado personal a Isaías y la comisión encargada al profeta.
Los capítulos 7 al 10 contienen predicciones de eventos locales y lejanos. Aquí aparece la esperanza del futuro, personificada en un niño que vendrá.
Los capítulos 11 y 12 nos describen un reino milenario.
Los capítulos 13 al 23 presentan profecías contra las naciones que se encuentran alrededor. La idea aquí es que el juicio vendrá sobre todas las naciones. Es que todas las naciones de la tierra resultan culpables ante un Dios santo. En gran parte, estas profecías se han cumplido. Además del juicio de Dios a las naciones, el profeta escribió que Israel sería restaurada a su tierra, y gobernaría a las naciones que la habían oprimido. El texto Bíblico aquí menciona a las siguientes naciones:
En los capítulos 13 y 14 tenemos a Babilonia. En los capítulos 15 y 16, se menciona a Moab. El capítulo 17 está dedicado a Damasco. El capítulo 18 se refiera a la tierra que se encuentra más allá de los ríos de Etiopía. Los capítulos 19 y 20 hablan sobre Egipto. El capítulo 21 incluye a Babilonia, Edom y Arabia. El capítulo 22 se refiere al Valle de la Visión y el capítulo 23, menciona a Tiro.
Entre los capítulos 24 al 34, desarrollan el reino, el proceso y el programa por el cual el trono es establecido en la tierra. En la parte que trata sobre el castigo y las bendiciones del reino (capítulos 24 al 27) se habla mucho sobre la restauración. Dios preservará a Su pueblo (capítulo 25) y será alabado por aquellos que han sido restaurados (capítulo 26). El pecado será juzgado (capítulo 27:1) y el remanente restaurado (capítulo 27:2-6). Se destaca que el juicio tendrá un efecto purificador (capítulo 27:7-13). En la sección de los lamentos (capítulos 28 al 33) se incluyen también palabras de consuelo.
El capítulo 35, último de esta división del libro, nos habla del reino, de las bendiciones terrenales del milenio.
Veamos ahora la estructura general de la segunda división, titulada Interludio Histórico, comprendida entre los capítulos 36 y 39. Esta sección es probablemente una figura profética de cómo Dios librará a Su pueblo en la Gran Tribulación.
El capítulo 36 hace referencia al rey Ezequías y a la invasión de Senaquerib, rey de Asiria, en relación con esta parte podemos consultar los detalles históricos en 2 Reyes 18 y 19 y 2 Crónicas 29 y 30.
El capítulo 37 contiene la oración de Ezequías y la destrucción del ejército de los Asirios.
El capítulo 38 nos relata la enfermedad de Ezequías, la oración y su sanidad de la enfermedad.
Y el capítulo 39, último de esta división, destaca la insensatez de Ezequías.
Finalmente, veamos la estructura general de la tercera división del libro, que hemos titulado Salvación, presentada en forma de poesía, y que se extiende desde el capítulo 40 hasta el 66. Así como la primera porción del libro estaba llena de mensajes de juicio, esta porción enfatiza la restauración y la liberación. En esta división se destaca la revelación del Salvador en el lugar del sufrimiento. En esta división hay tres secciones. Las primeras dos secciones termina con la expresión No hay paz para los malos. Las tres secciones se dividen así: capítulos 40-48, 49-57, 58-66.
Estas promesas de liberación se centran en tres eventos, distribuidos sucesivamente en estas tres secciones: (1) El primer evento es la liberación de la cautividad en Babilonia (que ya había sido profetizada por Isaías en el capítulo 39). Éste será el tema principal en la sección de los capítulos 40 al 48, mencionándose al rey Ciro como el principal libertador. En esta primera sección encontramos que el consuelo del Señor viene por medio del Siervo. Se destaca la polémica contra la idolatría, y que la ayuda y esperanza sólo vienen por medio del Siervo. En estos capítulos el profeta recordó al pueblo su futura liberación, a causa de la grandeza del Señor y de la peculiar relación de los israelitas con Él.
(2) El segundo evento es el rechazo y restauración del Siervo Sufriente, que encontramos hacia la mitad de esta segunda sección, en los conocidos capítulos 52 y 53. En esta segunda sección, entre los capítulos 49 al 57, la salvación del Señor viene por medio del sufrimiento del Siervo. Esta sección puede subdividirse en tres partes: en la primera parte (49 - 52:12) se presenta al Redentor del mundo, que es el Siervo de Dios; en la segunda parte (52:13 - 53:12) se destaca la Redención conseguida por el Siervo Sufriente, que es el Cordero de Dios, y en la tercera parte (54-57) se presentan los resultados de la redención lograda por el Redentor, que es el único Salvador enviado por Dios.
(3) Y el tercer evento es la consumación de la restauración de Dios a favor de Israel y el mundo. En esta tercera sección (capítulos 58-66) la gloria del Señor viene por medio del sufrimiento del Siervo. En los capítulos 58 y 59 se enfatiza que el pecado estorba la manifestación de la gloria de Dios. Y en los capítulos 60-66, vemos al Redentor viniendo desde Sión. En la parte culminante de esta tercera sección veremos, concretamente en los capítulos 61 al 63, la venida del Mesías. Y la conclusión es que nada ni nadie puede impedir el desarrollo y culminación de los planes de Dios.
LIBROS PROFETICOS MAYORES
ISAIAS--JEREMIAS--LAMENTACIONES--EZEQUEL---DANIEL.
ISAIAS--INTRODUCCION
Estamos entrando ahora en una sección completamente nueva de las Sagradas Escrituras, y es la sección profética.ya hemos visto profecías en el Antiguo Testamento así como también en el Nuevo Testamento: En el Antiguo Testamento tenemos profecías en el Pentateuco, que fueron escritas por Moisés. Aunque el elemento predictivo ocupa mucho lugar en esta sección, los profetas fueron más que hombres que predijeron el futuro. Fueron hombres llamados por Dios en tiempos de decadencia cuando ni el sacerdote ni el rey eran un canal digno a través del cual las expresiones de Dios pudieran fluir.Estos libros de profecía también contienen historia, poesía y ley, pero su mensaje principal es la profecía.Cada escritor, desde Isaías hasta Malaquías, fue un profeta de Dios. Existe hoy una división artificial en cuanto a los profetas, al haberlos designado profetas mayores y profetas menores. Ahora, en lo que a nosotros se refiere, todos los profetas eran mayores. Y ninguno de ellos se puede considerar como menor. Esta división artificial fue determinada por la extensión del libro, y no por su contenido.Los libros son breves en extensión, pero su contenido tiene mucho poder.
Estos hombres, los profetas, no sólo hablaron de eventos que tendrían lugar en un futuro distante, sino que también hablaron sobre acontecimientos locales del futuro inmediato. Tuvieron que hablar de esa manera para poder hacer frente a los requisitos que para el oficio profético Dios había determinado en el código Mosaico. El libro de Deuteronomio incluyó códigos para el sacerdote, el rey y el profeta. Observemos el código del profeta, que se encuentra en Deuteronomio 18:20-22, y que dice: "20El profeta que tenga la presunción de pronunciar en mi nombre una palabra que yo no le haya mandado pronunciar, o que hable en nombre de dioses ajenos, ese profeta morirá. 21Tal vez digas en tu corazón: ¿Cómo conoceremos que esta no es palabra del Señor? 22Si el profeta habla en nombre del Señor, y no se cumple ni acontece lo que dijo, esa palabra no es del Señor. Por presunción habló el tal profeta; no tengas temor de él". Si el evento local no transcurría exactamente como el profeta había predicho, ese profeta era señalado como un profeta falso y como tal era tratado. Usted puede tener la seguridad de que no hay ningún mensaje de un falso profeta en las inspiradas Sagradas Escrituras.
Si usted hubiera vivido en los tiempos de Isaías, ¿cómo habría sabido usted que un determinado profeta era un profeta verdadero? Usted le habría juzgado de acuerdo con sus profecías locales. Él no hablaba sólo de eventos de un futuro distante, como la primera y segunda venida de Cristo, sino también de eventos locales que ocurrirían en un futuro inmediato. Si estas predicciones locales no hubieran ocurrido exactamente en la forma en que fueron pronunciadas, el hombre que las anunció habría sido reconocido como un profeta falso y en consecuencia, habría sido apedreado.
Los libros proféticos están llenos de profecías locales ya cumplidas. Todos los profetas anunciaron profecías locales para probar que eran genuinos. Recordemos que es necesario hacer una distinción marcada entre la profecía cumplida y la no cumplida. Cuando una profecía era anunciada por primera vez, por supuesto, era una profecía incumplida. Desde el tiempo en que las profecías fueron anunciadas, muchas de ellas se han cumplido. Una de las grandes evidencias de que estos hombres estaban comunicando las palabras de Dios, fue que cientos de esas profecías han sido cumplidas, y cumplidas literalmente.
El hombre no puede adivinar el futuro. Incluso a veces los informadores de las precisiones meteorológicas, con la ayuda de toda clase de dispositivos mecánicos, informáticos o científicos, tienen a veces dificultades para emitir pronósticos acertados.
La ley de la probabilidad compuesta prohíbe al hombre predecir el futuro sistemáticamente. Cada elemento incierto que se añada decrece su posibilidad de exactitud en un cincuenta por ciento. El ejemplo de cientos de profecías que se han cumplido literalmente apela de forma elocuente a la mente honesta del buscador sincero de la verdad. La profecía cumplida es una de las pruebas infalibles de la inspiración verbal y plena de las Sagradas Escrituras.
¿Por qué dio Dios tantas profecías sobre la primera venida de Cristo a la tierra? Hay una respuesta lógica y obvia. La llegada de Jesucristo a la tierra era un evento de la máxima importancia. Dios no quiso que a los israelitas se les pasara por alto semejante acontecimiento. Y Dios le señaló, le distinguió con tanta claridad que Israel no tendría excusa para no reconocerle cuando estuviera aquí en la tierra.
Cuando el Señor Jesucristo vino hace más de 2.000 años, aquellas personas que tenían el Antiguo Testamento y que conocían el Antiguo Testamento, tendrían que haberle estado esperando en el mesón de Belén, o por lo menos pendientes de la noticia de Su nacimiento, porque tenían toda la información que necesitaban. Y cuando aparecieron los magos del oriente buscando al Señor Jesús, los israelitas, al menos, tendrían que haber estado lo bastante interesados como para querer viajar con aquellos viajeros del oriente en sus camellos para comprobarlo por ellos mismos. ¡Ah, cuán importante era Su venida, y Dios la había predicho con tanta claridad!
Los profetas eran muy nacionalistas. Ellos reprendían el pecado de la adoración pagana tanto en los lugares altos como en los lugares bajos. Ellos advirtieron a la nación. Le rogaron a un pueblo orgulloso que se humillara y volviera a Dios. El fuego y las lágrimas se mezclaban en su mensaje, que no era sólo catastrofista, porque ellos vieron el Día del Señor y la gloria que seguiría después. Todos ellos miraron a través de las tinieblas hacia el amanecer de un nuevo día, y en la noche del pecado, ellos contemplaron la luz del Salvador y Soberano que venía. Ellos vieron al reino del milenio acercarse en toda plenitud. Su mensaje debe ser interpretado antes de lograr una comprensión del reino en el Nuevo Testamento. La perspectiva correcta del reino debe ser obtenida a través de los ojos de los profetas del Antiguo Testamento
Ahora, debemos decir que los profetas no eran superhombres, ellos eran hombres con sus pasiones, como nosotros, pero ellos, hablaban de parte de Dios, y su mensaje es aún la infalible e inspirada Palabra de Dios. Como nos dijo el apóstol Pedro, en su primera epístola, capítulo 1, versículos 10 y 11: "Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación, procurando saber qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos."
La mayoría de los profetas se movieron en una órbita de oscuridad y anonimato. No proyectaron sus personalidades en la profecía que proclamaron. Jeremías y Oseas fueron la excepción a esta regla, lo cual veremos cuando estudiemos sus libros. Isaías nos dejó muy poca historia sobre sí mismo. En su libro hay unas escasas referencias a su vida y ministerio. En Isaías 1:1, nos dio la época en que transcurrió su vida: los reinados de Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías, todos ellos, reyes de Judá. En Isaías 6, el profeta registró su llamado personal y la comisión que recibió.
Los días en los cuales Isaías profetizó no fueron los más oscuros en el reino de Judá, desde un punto de vista interno. Uzías y Ezequías fueron gobernantes progresistas que procuraron servir a Dios. Pero los tiempos eran extremadamente difíciles debido a la amenaza del formidable reino de Asiria en el norte. El reino del norte de Israel ya había sido conducido al cautiverio.
La profecía de Isaías es sorprendentemente similar a la organización de la totalidad de la Biblia. Esta similitud puede verse en la siguiente comparación:
LA BIBLIA - ISAÍAS
66 Libros - 66 capítulos
39 Libros-Antiguo Testamento - 39 capítulos - Ley, gobierno de Dios
27 Libros-Nuevo Testamento - 27 capítulos -Gracia, Salvación de Dios.
Hay otras profecías que no fueron cumplidas durante la vida de Isaías, pero en la actualidad, ya se han cumplido. En esta categoría tenemos, por ejemplo, sus profecías sobre la ciudad de Babilonia. Estas profecías tan importantes que estamos estudiando contienen mensajes muy importantes, que podemos aplicar en nuestra vida diaria; mensajes que fortalecen nuestra confianza en Cristo y en Su obra de redención, y que renuevan nuestra confianza en el cumplimiento de todas las profecías de la Biblia.
miércoles, 29 de abril de 2015
SECCION 3 - LAS COSAS QUE HAN DE SER --Parte final
EL REINO MILENIAL DE CRISTO (1.000 AÑOS DE PAZ Ap. 20)
Muchos y por mil años han orado;"Venga tu reino"."Hagase tu voluntad,como en el cielo,asi tambien en la tierra" finalmente sera respondido (Mat. 6.10).
La duracion de este reinado sera de mil años.Este periodo es mencionado seis veces en Apo. 20.2 al 7.Leemos:
1) Satanas sera atado por 1.000 años (v. 2)
2) Satanas sera encerrado en el abismo por 1.000 años (v. 3)
3) Tronos seran establecidos,los martires de la tribulacion y los que hayan quedado con vida reinaran con Cristo 1.000 años (v. 4).
4) El resto de los muertos,los que no fueron salvos esperaran para la segunda resurreccion lo cual sucedera al final de los 1.000 años (v. 5).
5) LA PRIMERA RESURRECCION incluye a los salvados,quienes seran sacerdotes de Dios y de Cristo.Estos reinaran con El 1.000 años (v. 6).
6) Al final de los 1.000 años,Satanas sera desatado por "un poco tiempo" (Apo.20.3) para engañar de nuevo a las naciones.El alborotara a Gog y Magog para rodear "el campo de los santos" y "la ciudad amada" (Apo. 20.9),Jerusalen,donde el tiempo milenial y la gloria de Dios estara presente.Esta ultlma rebelion sera juzgada con fuego de los cielos,y Satanas sera hechado en el lago de fuego donde la bestia y el falso profeta ya fueron hechados 1.000 años antes (Apo. 20.7 al 10).
La invasion anterior a Israel por Gog fue destruida "en las montañas de Israel"durante la tribulacion (Ezequiel 38 y 39),ANTES DE QUE ISRAEL SE HAYA ARREPENTIDO y puedan ser llamados "Santos".Los detalles de cada ataque son diferentes).
EL NUEVO CIELO Y LA TIERRA NUEVA (Apo. Caps. 21 y 22)
Al concluir el reino milenial,la tierra sera destruida con fuego y el orden eternal se establecera.Todos los salvados en el tiempo del reino milenial deben de recibir un nuevo cuerpo,el de la resurreccion,por consiguiente,el escenario final de la primera resurreccion ocurrira al final de los 1.000 años.
LA RESURRECCION DE LOS JUSTOS Y DE LOS INJUSTOS(JN. 5.29)
La primera resurreccion se asemeja a la cosacha que se recoge en tres etapas;los primeros frutos,la cosecha mayor y el espigar.
Cuando Cristo resucito,el llevo consigo del paraiso al cielo a los santos del Antiguo Testamento.Cristo fue "las primicias de los que durmieron" (1 Cor. 15.20;Mat. 27.52 al 53).
LA COSECHA MAYOR ocurrira en el arrebetamiento de la Iglesia (1 Tes. 4.13 al 18),y el espigar es al final de la tribulacion (Apo. 20.6) y al fin del reino milenial.La primera resurreccion es para los salvados.
LA SEGUNDA RESURRECCION ocurre al final del milenio y solo sucede una vezcuando los perdidos desde el principio del tiempo se presentaran ante el Gran Trono Blanco,no para recibir sus destinoseternales,pero para recibir grados de juicio de acuerdo a sus obras en el lago de fuego (Apo. 20.11-15)
LA NUEVA JERUSALEN Y LA NUEVA TIERRA
Una nueva descripcion detallada es dada acerca de la nueva Jerusalen en el capitulo 21.Y sinninguna duda es el lugar que Jesus fue a preparar (Juan 14.1-3).Su magnificencia desafia nuestra imaginacion.Sus calles,paredes,murallas,portones,luz y materiales tienen que ser vistos para ser apreciados.
Parece que la nueva Jerusalen es asociada con la Iglesia,por cuanto el angel dijo:"Ven aca,yo te mostrare la desposada,la esposa del Cordero","y me mostro la gran ciudad santa de Jerusalen,que descendia del cielo" (Apo. 21.9,10).Los nombres de los doce apostoles estan en los fundamentos de esta (Apo. 21.14),pues la iglesia esta "edificada sobre el fundamento de los apostoles y profetas" (Efesios 2.20).
Las naciones de otras edades "andaran a la luz" de la ciudad,y "traeran su gloria y honor a ella"(Apo. 21.24),pero la ciudad sera la morada de la Novia del cordero.
Toda la maldicion dada a la creacion sera quitada,y nunca mas habra pecado,enfermedades,dolor,tristeza y muerte,solo el trono de Dios estara alli.Todos tendran el cuerpo de la resurreccion sin pecado.
Concluimos con el verso mas hermoso de la Biblia:
"Y no habra mas maldicion;y el trono de Dios y del Cordero estara en ella,y sus siervos le serviran,y veran su rostro,y su nombre estara en sus frentes" (Apo. 22.3,4).
LA ULTIMA SUPLICA
Concluyendo nuestro estudio del libro del Apocalipsis,estamos parados a orillas de la eternidad.La oportunidad de confiar en Cristo para salvacion ha pasado por siempre.Los destinos estan eternamente sellados.Si las almas son eternamente perdidas,solo sera porque ellas han rechazado venir y tomar el regalo gratuito de la vida eterna.Tres veces se oye clamar:"Ven,ven,ven".
No es sorprendente leer al final del ultimo capitulo la clemente y grande invitacion:
"EL ESPIRITU Y LA ESPOSA (LA IGLESIA) DICEN:VEN.Y EL QUE OYE,DIGA:VEN.
Y EL QUE TIENE SED,VENGA;Y EL QUE QUIERA,TOME DEL AGUA DE LA VIDA GRATUITAMENTE" (APO. 22.17). Amen.
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